Capítulo 38

838 Palabras

El hospital de la manada no estaba lejos de la casa del Alfa, pero el camino se sintió más largo de lo que debería de haber sido. Cada paso que Darius daba por el pasillo resonaba con el peso de sus pensamientos, con sus botas resonando en el suelo pulido como el retumbar de un tambor de guerra. Su lobo se agitaba inquieto bajo su piel, empujando contra él, instándolo a moverse más rápido, a correr. Ella está despierta. Las palabras pulsaban en su mente como un latido, desencadenando una tormenta de emociones que no había anticipado. Primero lo inundó el alivio, agudo y abrumador. Después de días de espera, después de interminables horas preguntándose si su espíritu se desvanecería por completo, ella había abierto los ojos. El alivio rápidamente se entrelazó con la preocupación. ¿En qu

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