Capitulo 06

2175 Palabras
Fernanda -Cuídese mi monita preciosa - pide mi madrina dejando besos en mi mejillas y la abrazo con fuerzas,después de todo en sus brazos encuentro ese cálido amor de madre que perdí hace años,en ese momento siento que estoy en paz.. Nos despedimos de ella y emprendemos la marcha hacia mi casa,en silencio lo cual es muy extraño,mucho la verdad. De un momento a otro me empiezo a sentir cansada como si mis piernas pesarán, no lo entiendo, será que me voy a enfermar, no, no lo creo. No sería para nada a mi favor. Por qué me siento así si me sentía bien hace unos intentes. La cena fue maravillosa, mi madrina quedó encantada con el italiano y le causa mucha gracia su manera de tratarla, y más el hablar.. Fue gracioso ver a Dimitir comer, es enserio algo chistoso, parecía como si estuviese comiendo quien sabe que cosa extraña, pero su rostro de encanto me gusto, parecía un niño pequeño descubriendo algo nuevo y único. -Fernanda, rubia. - llama Dimitir y lo miro, por que habla tan despacio, siento que su voz se aleja. Mis párpados pesan y sin verlo venir me tropiezo pero él me sujeta evitando tal cosa,siento sus brazos alrededor mi cuerpo pero a la vez es como si estuviese flotando, ¿por qué me siento tan liviana?. -¿Te sientes bien? - pregunta mirándome con curiosidad y asiento tratando de alejarme de él pero no puedo. -Si, solo, solo - pero mis piernas me fallan y no las siento para nada,¿que me esta pasando? -Esta bien tranquila, yo te llevaré a casa, no pasa nada mi rubia - asegura tranquilo como si nada estuviera pasando y siento que soy alzada en el aire, me siento tan relajada es como si... Lo miro a los ojos y a mi mente llega una conclusión lógica, una que estoy segura que es la correcta . Ese sabor amargo en mi refresco no era normal, obviamente no lo era,¿Cómo me dejé engañar de esta manera? ¡Qué estúpida!. -Eres un i, idiota, me, me has dado algo - hablo sintiendo la lengua pesada y él sonrie apenas, como si fuese algo divertido. -Después entenderás, te lo aseguro - asegura y mis ojos se cierran poco a poco para después caer en un profundo sueño. Hijo de la manzana, solo que se espere a que despierte, ya verá lo que le pasará,estúpido italiano. Dimitir Sonrió dejándola en su cama con la mirada atenta de su amiga o hermana, o lo que sea, despacio dejo que mis nudillos acarician sus mejillas y aparté los cabellos de su rostro. -Sabes que mañana se va a llevar a todos por delante y estará más brava que leona recién parida - habla como si no supiese eso,casi todo el tiempo está a la defensiva, y antes creía que eran con todos pero note que ella es aún más agresiva conmigo, y me imagino por que. Me comporte como un idiota y es comprendible. Pero no volveré a ese comportamiento, yo la vi apunto de morir, estuvo meses en coma por no estar ahí pendiente de ella, si hubiese estado ese día ella, ella no hubiese estado apunto de morir,no puedo dejar que eso suceda otra vez. Claro que mi mente se bloqueó, ahí me di cuenta de la verdad. Aunque, en ese tiempo aun no lo quería aceptar. -¿Qué más pretendes que haga?, no iba a permitir que fuese a enfrentarse con ese hombre, no me importa que mañana quiera matarme, prefiero eso antes de arriesgarla a ella - aseguro sin dejar de mirarla, Fernanda es hermosa, la mujer se ríe logrando llamar mi atención. -Para hablar de esa manera las tienes bien puesta, yo solo sé que mañana no aparezco en todo el día, enserio que tienes valor de darle la cara - habla dando media vuelta para irse y niego con la cabeza. Mañana será un día muy tenso, pero que vamos hacer, prefiero eso a tener que ver como esta en peligro, seria matarme a mí mismo poco a poco, no quiero pasar por ello otra vez, no quiero verla postrada en una cama y sin poder hacer algo por ella, más que mirarla. Aparto el cabello en su rostro y dejo un beso en sus labios para después salir. Cierro la puerta y veo a la mujer quien está apoyada a la pared con los brazos cruzados, esperando. -Creo que lo mejor es que te quedes con Fernanda - hablo y ella me mira seria. -Que, no crees que sea capaz de estar ahí, de que tenga tetas no significa que no lo pueda matar,¿o si? - pregunta con enojo y puedo notar un odio muy fuerte de ella hacia ese hombre. -Todo lo contrario, por eso mismo quiero que cuides de Fernanda, se que si algo sale mal ellos vendrán aquí y no quiero que le vaya hacer daño - hablo empezando a caminar. -Tengo que estar ahí - habla haciendo que me detenga y la miro serio. -Fernanda te necesita,¿ piensas dejarla sola? - pregunto serio y ella lo piensa. -No, pero deja a alguien más, tengo - pero la interrumpo ya cansado de su necedad, a mi nadie me lleva la contraria. Bueno solo una mujer, pero ella en estos momentos duerme. -No confío en nadie más, no creo que dejar a un hombre cuidando de ella dormida sea conveniente, no lo permitiría jamás - hablo con voz demandante y ella asiente al instante. -Tienes razón - y suspira con pesadez. -Me quedo - asegura y sonrío internamente. -Si despierta no la dejes salir , así tengas que amarrarla hazlo - ordeno y ella ríe.. -Primero me amara a mi, se nota que no la conoces, como es - habla con risas y decido irme. Claro que la conozco. Camino con paso firme hacia los hombres que esperan a mi orden.. Al verme se callan y yo decido hablar. -Esta noche, será una muy especial - aseguro con una sonrisa llena de maldad. Esto me gusta, ya hace un rato que no estaba tan envuelto en algún asunto. -La cabeza de Francisco será nuestra esta noche - aseguro con frialdad y ellos asienten. Nadie nunca se meterá con Fernanda y lo dejaré muy en claro esta noche. Todos salen rápidamente a prepararse y yo igual, me vestido de n***o completamemte y pongo mi mente en blanco. Solo tengo un objetivo hoy, y en eso es lo único que quiero pensar. Fernanda Abro los ojos sintiéndome algo aturdida, mi garganta seca y mi cabeza duele. De pronto veo que estoy en una habitación desconocida y no sé dónde estoy, no reconozco este lugar. Siento miedo. No debería de tener miedo, no puedo tener miedo. Al intentar levantarme veo que estoy en ropa interior y arrugo los labios confundida. ¿Dónde estoy? ¿Que hago semidesnuda? Al instante la puerta de la extensa habitación se abre y deja ver a un hombre mayor y me tenso. -¡Qué haces aquí, ¡tú estás muerto! - grito alterada y él se acerca sonriendo triunfante. -Mona, si que eres tonta, acaso no te das cuenta que estoy siempre a tu lado, y lo cumplido es deuda, como lo prometí seras mía y así es, soy tu sombra de día y tu pesadilla de noche, jamás, jamás dejaré de atormentar te, eres mía - asegura con una asquerosa sonrisa y niego frenética mientras escucho su risa resonar en mi cabeza. -¡No, no, no es así, noo!,¡no es así!, ¡lárgate! - grito sintiendo mucho asco y él ríe. -No sabes lo mucho que me encantas mona, eres perfecta, maldita la suerte de ese hombre - habla muy cerca de mi odio e intento golpearlo pero aparezco en un lugar distinto. Mi pecho sube y baja con rapidez mientras trato de tranquilizarme. Con rabia limpio mis mejillas, juré nunca más llorar, no volveré a llorar. Aún semidesnuda camino por el largo campo lleno de soledad, no hay nada, ni nadie, ¿donde estoy?… No veo más que soledad. Quizás por que así es como estoy en realidad. Sola, estoy muy sola. Abro los ojos sobresaltada y me doy cuenta que aún estoy en mi dormitorio.. Estoy en mi casa.. Solo fue una pesadilla,una muy horrible. No había tenido pesadillas así hace un tiempo, creo que al olvidar la memoria por un temporada me hizo dejar a un lado esas pesadillas pero han regresado. Como desearía volver a olvidar. Me siento en la cama para calmar el mareo que me dio al estar recién despierta. Me levanto y voy al baño para tomar una ducha y relajarme. ¿Por qué Dimitir me haría esto? ¿Qué gana.? Solo arruino la noche, tenía que estar en ese lugar, ahora ya lo perdí, quién sabe en dónde estará ahora esa rata inmunda. Aparte, ¿dónde estará? Y Chula, y los demás. Salgo rápido para vestirme y al abrir la puerta no veo a nadie. Miro a todos lados y bajo en busca de alguien pero no hay nadie. ¿Qué hora es? Miro la hora del reloj en la pared y veo que son las cuatro de la mañana. -Don - pero un escándalo de varios autos frenando hace que me calle y salga corriendo hacia el lugar… -¡Rápido!,¡ llevenlo a la habitación corran!- grito apareciendo caimán muy agitado y con una angustia notoria en su rostro. -¿Qué está pasando aquí? - hablo con voz dura y él me mira nervioso… -Él señor, es, está herido - habla mirándome y me tenso. Veo como lo bajan del auto y mi corazón por alguna razón se acelera de manera dramática. -Llevenlo a mi dormitorio, pero ya - ordeno saliendo rápidamente de mi trance. Todos obedecen y entre varios hombre cargan a ese gran hombre el cual está inconsciente. -Nena - alzó la voz para que me escuche y aparezca. -¿Qué carajos pasó? - preguntó enojada y ella baja la mirada. -Te lo explico después, iré al doctor, ha perdido mucha sangre - habla sin mirarme y sale corriendo. Todos corren y nadie me da explicación alguna de lo que está pasando. Corro hacia mi habitación y veo que ya Dimtri está ahí, aún inconsciente.. -Agua esterilizada, paños, pinzas, una bandeja e hilo y aguja, pero para hoy - ordeno molesta y estos asienten y se van. Todos se van y yo me acerco a Dimitir. -Estarás bien, no entiendo que carajos estabas haciendo - hablo molesta aun sabiendo que no me escucha… -Fer - susurró sin abrir los ojos y toco su mejilla para que sienta que estoy cerca. -No hables, pronto estarás bien - susurro acariciando su mejilla y él rueda un poco su cara y besa mi mano. -Rubia mi, mía - susurro y sonrío negando con la cabeza. -Ni en tus sueños seré tuya italiano - aseguro confiada y él apenas ríe y abre un poco los ojos. -Yo seré - pero entra caimán con las cosas que le he pedido. -No hables más que estas perdiendo mucha sangre - hablo y dejo de cubrir su herida. Le quito la camisa y empiezo a hacer la limpieza y sacarle la bala de su abdomen. No es la primera vez que lo hago así que sé más o menos en qué terreno me estoy metiendo. Por la posición de la bala se que no le dañó ningún órgano. Lo que me preocupa es que se haya infectado mientras lo traían de quien sabe donde carrizo estaban. Dimtri aún débil de vez en cuando gruñe al sentir que lo estoy cosiendo y lo miro seria. -Deja de ser llorón, aparte que no se que estabas haciendo me has dormido - hablo molesta y este no dice nada solo hace silencio. Apenas termino, cubrí su herida y llamo a uno de los hombres para que se lleven todo. En ese instante llega Nena con el doctor. Uno muy asustado por cierto. -Aquí lo traigo, fue su culpa que me haya demorado - habla Nena apuntándole al hombre con el arma y ruedo los ojos. -Ya guarda eso, y usted revise lo, necesito que esté bien - hablo apartando me de Dimitir pero él sujeta mi mano. -Fer, no te vayas - susurro sin poder abrir los ojos. Me acerco a su rostro para así hablarle. -No me iré a ningún lado, y no me llames por mi nombre - susurro seria y este sonríe de lado. No se que le divierte, es un tonto. -Si, sí señora - habla el doctor lleno de nervios y miedo. Asiento y este se acerca para revisarlo mientras saca varias cosas de su maletín. -Nena - llamo seria y ella me mira. -Muévete - ordeno con enojo mientras salgo también de la habitación. Me tiene que explicar todo y espero que con ello me baste o de lo contrario ya verán todos …
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