Capítulo 05

2373 Palabras
Fernanda Miro el sol caer mientras ilumina mi rostro con tanta calidez,sentir esos escasos rayos del sol indicando que pronto llegará la noche,una oscuridad tan hermosa pero temida,es el mejor momento para que las pesadillas se hagan realidad… Recuerdo venir aquí ,a este mismo lugar,con la busca de ese cálido sol,siempre que quería paz y Esteban siempre estaba conmigo, al pasar el tiempo este lugar se volvió nuestro, estar sentados los dos en este cerro mirando como todo a nuestro alrededor hay tanto caos pero aquí, aquí solo hay paz,podríamos durar horas los dos solos ,abrazos en silencio. Si cierro los ojos puedo imaginar que al abrirlos estará conmigo y todo esto será nada más que una pesadilla,pero no es así,al abrir los ojos, todo es real,vivo en una pesadilla. -Esteban - susurro dejando caer mi cabeza sobre mis rodillas. Este era nuestro lugar para reunirnos, aquí fue cuando me pidió ser novios, matrimonio, hablábamos, hacíamos el amor, el atardecer como las estrellas eran testigo de todo, todo se sentía y era como un sueño, del que nunca me hubiese gustado despertar. En este lugar tengo tantos recuerdos preciosos que jamás quisiera borrar de mi mente,recuerdos de un amor perfecto,pero todo eso cambió cuando nos tocó marcharnos de aquí. -Puedo sentarme - una voz reconocida hace que abra los ojos y salga de mi burbuja de recuerdos. -¿Ahora pides permiso? - pregunto cortante. Él no se merece nada bueno de mi parte, en realidad aun no entiendo qué está buscando aquí. De reojo puedo ver que se sienta y amagó una sonrisa. -No te lo recomiendo, tu perfecto pantalón se arruinará - aseguro sin mirarlo pero en mi voz va cargado de sarcasmo,cosa que no lo molesta, solo lo escucho reír por lo bajo. Es un idiota. -He estado en peores situaciones, un pantalón arruinado no me alarma - asegura con tanta tranquilidad que hace que lo mire. Su mirada está fijamente en aquel atardecer precioso, la luz del sol hacen resaltar de manera maravillosa sus fracciones, sus cabellos brillan al igual que sus ojos, Dimitri es realmente hermoso, cualquier mujer caería ante tanta belleza. Ese aura de frialdad que siempre ha tenido, ahora no parece estar, ahora parece estar tranquilo, relajado,parece estar en paz. Creo que después de todo este lugar le da paz a cualquiera, hasta el ser con el alma más congelada,solo si no fuera tan idiota quizás … Sacudo mi cabeza eliminando esos pensamientos absurdos que me causa este hombre con poco intelecto, definitivamente este lugar tiene algo que no entiendo,o me estoy volviendo loca, si seguramente es eso. Una curva se forma en sus labios indicándome que sabe que lo estoy mirando, y esto hace que deje de mirarlo de forma inmediata,no sé ni para que lo miro,como si no recordara bien su perfecto rostro, estúpido Italiano. -Nunca había estado en un lugar así - habla mientras miro hacia la ciudad. -Es una maravilla - asegura logrando que sonría un poco dejando a un lado mis pensamientos y fijando la mirada en el paisaje.. -Creo que nosotros mismos elegimos qué lugar es maravilloso - hablo mirando el sol ya desaparecer y el cielo oscurecerse. Él silencio reina entre nosotros y al ver el cielo oscurecer decido levantarme e ir a casa ,debo prepararme. -Espera - habla de repente y sin verlo venir sujeta mi mano. Miro aquella acción y me siento incómoda, esto no es bueno. Apenas se coloca de pie me alejo de él y así mismo para soltarme de su mano,un escalofrío recorrió mi cuerpo causando mucha confusión,¿Que me pasa? -Tengo que irme - digo para seguir mi camino y sé que él está detrás de mí. -Solo quiero informarte que hoy estaremos de respaldo para ti, y se que - pero lo interrumpo al escucharlo. -Respaldo, ¿de qué carajos hablas? - pregunto molesta y me alejo aún más pero él se acerca. -Esto es peligroso, no te vas a meter a un lugar cualquiera - habla mirándome serio y lo miro incrédula y enojada. -Eso a ti no te interesa y, no, no pienso aceptar tu ayuda, quiero que solo me dejes a mi solucionar mis problemas es mi asunto, no tuyos - hablo empezando a sentir el calor en todo mi ser,tengo que estar tranquila, Dimitri avanza unos cuantos pasos hacia mi y yo retrocedo instintivamente como si mi cuerpo supiese que no es buena idea pero otra parte de mi quiere que me detenga. Aún que al ser un lugar resbaloso y de paso estoy caminando de espaldas, logro desequilibrar me pero Dimitri logra sujetarme y así me pega a su cuerpo sujetándome con firmeza.. Demonios… Otra vez la misma reacción, mi respiración se agita y mi boca es la única manera de que puedan mis pulmones recibir oxígeno,esto es estúpido. -Deja de querer tapar la realidad, deja de cubrir la verdad entre nosotros Fernanda, sabes perfectamente por qué es que estoy aquí, por que es que no pienso irme, y el por qué estoy dispuesto a ser tu escudo - su aliento choca en mi rostro logrando alterar mis sentidos,me siento mareada pero no de mala manera un mareo delicioso que bloquea mis sentidos. Su voz suena muy tranquila pero muy seguro de lo que dice, parece que no estuviese mintiendo. Pero las preguntas caen como bombas en mi mente. ¿Qué quiere decir con todo esto? ¿Qué busca? ¿Qué es lo que se supone que yo quiero cubrir? ¿Cual verdad? Tantas preguntas que a mi mente llegan que me es imposible pensar en alejarme en estos momentos de los brazos de Dimitir, el cual no me suelta, ni afloja su agarre. Casi que como un robot solo lo miro a los ojos buscando… no sé, la verdad ahora estoy muy confundida. Mi mirada baja a sus labios y a mi mente llega ese beso que fue interrumpido gracias a Nina. ¿Por qué siento el impulso de besarlo? Se me han cruzado en estos años muchos hombres apuestos, porque justamente quiero besar a Dimitir, y quizás algo más que en estos momentos no quiera admitir, sus labios parecen tan suaves que… -Me puedes besar si así deseas - habla casi como un susurro y salgo de mi trance de manera rápida. Alejo sus brazos y sin decir media palabra doy media vuelta para bajar y llegar a la calle. ¿Qué es lo que me pasa? No tengo que alarmarme, solo es una simple atracción s****l, es algo normal, no es el fin del mundo. ¿Pero por qué tiene que ser Dimitir? ¿Por qué no puede ser él ?, pienso y arrugó los labios enojada. Me estoy contradiciendo, estoy empezando a creer que si Dimitir sigue aquí voy a enloquecer con tantas preguntas. Desde cuando he tenido tantas dudas sobre algo,o alguien. Quizás por que después de Esteban no ha habido nadie, quizás por ello nunca he tenido dudas sobre alguien, hasta ahora. -Fer espera, no me dejes solo - dice haciendo que lo mire pero sigo caminando. -No te vas a perder, y dudo que te dejes hacer algo - hablo sintiendo mi garganta seca y suspiro. -No seas mala mi rubia, es mi primera vez por aquí,¿ no te gustaria ser mi guía turística por hoy.?- pregunta con diversión y lo miro de reojo. Bufo para seguir caminando pero no puedo evitar sonreír ante su tono de voz, él solo camino junto a mí. -¿Qué te parece si vamos a cenar ?- pregunta haciendo que lo mire. -Tengo que llegar a casa - digo en un tono obvio y él sonríe. -Por favor, vamos no me desprecies,ya que estamos aquí los dos, cenamos. - pide en un tono nostálgico. Lo miro fijamente y ruedo los ojos. -Solo es una hamburguesa, nunca he probado uno, y me han dicho que una tal doña carmen hace las mejores. - asegura acercándose y pasa su brazo por mi hombro. -¿Quién te lo dijo?- pregunto quitando su brazo mientras lo miraba con sospecha. -Además quién no ha comido uno en su vida estas mintiendo - digo mirándolo sería y este me detiene el paso. -Lo juro, nunca me ha llamado la atención tal cosa, pero si no quieres vamos a un restaurante - habla mirándome y sonrio. -No es por la comida, es solo que - pero bufo para pensarlo. Dimitri me mira a los ojos y suspiro. -Bien, bien, vamos rápido - digo y al dar otro paso me detiene otra vez. -Si no me dejas caminar nunca llegaremos - hablo seria y esté sujeta mi mano y camina. Esta acción me hace sentir de una manera extraña cosa que me obliga a soltarlo. Camino rápido y a los pocos minutos en silencio llegamos al lugar.. -Buenas - saludo con una sonrisa amable y llena de familiaridad. La mujer anciana gira y al verme sonríe y se lanza a abrazarme. -Mi monita, vea mamita como esta de hermosa - habla con alegría muy emocionada y besa mis mejillas. Ella es mi madrina, y aún me trata como una niña. -Madrina,¿cómo ha estado? - pregunto para abrazarla y ella sonríe colocando su mano en mi mejilla. -Estamos bien, aunque un poco guardados por que ahora que Felipe está por el barrio, pues ya se ha de imaginar mamita - dice algo nostálgica y dejo un beso en su frente. -Eso va a acabar ya verá - menciono seguro y ella antes de decir algo habla alguien más.. -Buenas noches - saluda Dimitri con su potente voz y giro. -Buenas noches mijo, siéntese donde guste que ahora lo atiendo - dice con amabilidad y sonrío. -Viene conmigo madrina - digo y ella me mira y sonríe. -¿Es tu marido? - pregunta contenta y Dimitir ríe haciendo que me sienta como una tonta ya que me sonroje como una chiquilla. -Si - habla antes que yo y bufo. -No madrina, es un amigo - digo seria y ella sonríe mirándonos. -Bueno no importa, siéntense - dice indicándonos una mesa y tomo asiento. -He venido porque según se dice por ahí aquí hacen las mejores hamburguesas - habla Dimitri dirigiéndose a mi madrina y ella sonríe. -Se chupara los dedos mijito, vea tan lindo que es, vea que chulada de hombre - habla encantada con Dimitri y ruedo los ojos. Dimitir ríe encantado igual con mi madrina,a ella le caí bien todos a su alrededor, jamás la he escuchado hablar mal de alguien. Estos dos hablan por un momento hasta que ella decide irse a buscar nuestra comida.. Nunca había visto a este Dmitri, este es tan amigable y sociable,tan relajado, normalmente siempre está a la defensiva,¿Que le pasa a este hombre?. Él que conozco es un patán con todos, no le importa llevarse nadie por delante con sus acciones o palabras. La verdad que si me ha tomado por sorpresa. Dimitri Miro a Fer fijamente detallando cada momento que hace, cada gesto que hace y sonrío. Quisiera que ella se abriera a mí como verdaderamente es, se que esta fer no es ella, es solo una fachada, verla ser tan cariñosa con esa mujer me hace creer aún más que solo es una máscara para que nadie la lastime. Para ahuyentar a todos los que quieran hacerle daño. Yo no quiero hacerle daño, además de que si llego a lastimar la por todos lados ya me tienen una tumba lista, si no es Dylan es su gente. Me da aún más curiosidad por poder descubrir su verdadero ser, quiero poder protegerla y conocer sus secretos más profundos, el misterio de esa mirada. Quiero a Fernanda solo para mí. Nos traen nuestros platos con una gran hamburguesa y Fer sonríe. Parece que le gusta bastante este tipo de comida, sinceramente nunca me han llamado la atención, vivir toda una vida rodeado de cosas distintas a estas, nunca hubo ese interés en comidas llenas de grasa. Veo que Fer empieza a comer y sonrío al ver como sus labios quedaron llenos de salsas. Me acerco con una servilleta y los limpio logrando que ella me mire sorprendida lo cual cambia y luego se aleja. Es muy arisca, pero eso cambiará, necesito mucha paciencia. -¿No vas a comer? - pregunta mirándome y miro el alimento sin saber cómo comerlo. Paresco un idiota. -Si, solo que - pero ella me interrumpe. -Mira, agarra lo así, y solo muerdes la cantidad que puedas - explica y lo hace haciendo que haga lo mismo. Al saborearlo asiento y ella sonríe, está sonrisa es más amable que otras sonrisas que me ha dado, las otras eran sonrisas falsas, o sarcásticas. -La verdad está delicioso - aseguro y vuelvo a comer y ella ríe. -Come despacio que puede darte una mala indigestión - habla para después seguir comiendo y la miro. Tengo que cuidarla por ello haré algo que sé que mañana me va a odiar. La cena pasa en silencio entre nosotros pero no me molesta, es un silencio cómodo, nos miramos a momentos y ella parece tranquila. -Fer - llamo y ella me miró. -Te molestaría irme a buscar una bebida alcohólica, la que quieras - aseguro restándole importancia y ella asiente. -Aquí solo hay cervezas - dice colocándo se de pie y asiento. -Esta bien ya regreso - dice con tranquilidad para irse. Rápidamente tomo un frasco pequeño de mi bolsillo y sin nadie mirando vacío aquella sustancia en su bebida. Con el pitillo lo revuelvo y lo dejo quieto al ver que ella viene de regreso. -Toma - dice y toma asiento para beber su refresco. -Gracias - digo y bebo mejor del agua que pedí antes. No me gusta este tipo de alcohol. -¿Ya nos vamos? - pregunta y dejo en vaso a un lado pero veo que saborea mirando el vaso extrañada y decido hablar antes de que diga algo. -Si, tengo que darle las gracias personalmente a Carmen, es maravillosa - aseguro para colocarnos de pie y ella sonríe. Solo lo hago por su propio bien , ella tiene que entenderlo, ella lo entenderá el día de mañana o eso espero.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR