Fragmentado.

1761 Palabras
¿Cómo olvidas algo desagradable, grotesco y traumático? Y no solo hablo de ver a tus padres teniendo sexo, o que una puta araña te asuste, tampoco hablo de encontrarte con un c*****r, sino más bien, de encontrar a un monstruo que mató a una persona arrancándole la cabeza y que estaba a punto de degollarte. Pero eso fue lo único que me pasó, ya que, aunque parezca muy estúpido, un puto misil roso mi rostro destruyendo a ese monstruo que parecía ser un humanoide de tinta; ah y claro, el que lanzo ese misil, resulto ser mi puto héroe de la infancia Boomhead, una caricatura que yo veía desde niño. Mi mente estaba tan horrorizada que no podía dejar de gritar, al principio no quería aceptar lo que sucedió esa noche, pero, cuando mi vecina Nía me regaló un fresco baso de jugo de mora, mi cuerpo se asqueó y mi mente se aterró ya que el jugo de mora, me recordó a la sangre que caía al suelo de la cabeza de la víctima del monstruo que me iba a matar. — AHHHHH!!! Grité y lloré horrorizado porque estaba aterrado de casi morir y Nía asustada por mi repentina crisis mental, me intenta ayudar. — EDDY ¿Qué pasa? — AHHHHHHH!! Era inútil, nía intentaba hablarme, ayudarme, pero yo estaba muy horrorizado, no podía ni reaccionar. — ¿Qué te sucede? Debo hacer algo. Nía corre a su baño y toma unas pastillas para dormir y me obliga a tomar algunas, ella no sabía qué hacer y la opción más lógica en ese momento, era drogarme para que me durmiera de inmediato y así calmarme. — Toma esto, cuando despiertes, me contaras lo que te pasó. — dice Nía al meterme las pastillas en la boca. Después de tragar los somníferos que Nía me dio, lentamente comencé a sentirme mareado y después, me desplomé dormido en el suelo, sin saber qué fue lo que sucedió después, y mientras yo estaba en el Suelo tirado, Nía estaba completamente confundida y algo asustada, tanto que decidió llamar a su novia, Anastasia para que la ayudara o le aconsejara. — ¿Nía? estoy trabajando, ¿Qué sucede? — Es Eddy, algo le pasó y me está asustando. — responde Nía al revisar mi pulso. — ¿Qué hizo ahora ese perdedor? — le pregunta Romanov. — No hizo nada, solo me ayudo con la caminadora que compramos juntas y de repente, le dio una especia de ataque nervioso, comenzó a gritar y a llorar, se veía muy muy asustado, como si hubiera recordado un trauma. — deduce Nía con explicitud. — Eso no es bueno en alguien, ¿te hizo algo? ¿te lastimó? — pregunta anastasia preocupada. — No, no, Eddy no quiso hacerme nada, solo estaba aterrado, por eso le di algunas de las pastillas que usas para conciliar el sueño y así, hacerlo dormir. — le contesta Nía. — ¿dormir? Mis pastillas son muy concentradas, si te excediste, podrías matarlo, ¿Cuántas les diste? — le responde Anastasia. — Le di, solo tres… — Mierda, es mucho… — ¿Qué? ¿no me digas que lo maté? ¡me encerraran por asesinato! — reacciona Nía preocupada por lo que me hizo. — No, no, no, cariño, me nos mal no le diste más de 4, hay si estaría muerto, solo que, con tres pastillas, dormirá por al menos dos o tres días. — le explica Anastasia. — No puede ser, ¿Qué hago ahora? — repica Nía confundida. — Si la casera se da cuenta que drogamos al vecino, nos correrá, le diré a mi jefa que me deje ir temprano, cuidaremos a Eddy hasta que despierte. — Le responde Anastasia con seriedad. — Awww, ¿te preocupa Eddy? Sabía que él te caía, bien. — le dice Nía. — No. Eso es porque me preocupa una puta demanda, drogamos al vecino, ¿no te das cuenta de lo que implica eso Nía? Nía cuelga el teléfono y asustada por las consecuencias de haberme drogado sin mi consentimiento, me intenta cargar a su cama, donde podría descansar mejor; al cabo de unas cuantas horas, Anastasia llega al departamento y como toda una detective, interroga a su novia para saber bien qué diablos sucedió. — ¿Qué diablos sucedió? — le dice Anastasia al dejar su bolso en la sala. — Lo que te dije, Eddy de repente perdió la razón y gritó aterrado. — le responde Nía con la verdad. — ¿solo eso? no tiene sentido. — le dice su novia. — Ya lo sé Anastasia, pero eso fue lo que le sucedió. — Nía, los traumas no salen de repente amenos de que hubiera pasado algo muy horrible, ¿Qué le diste antes de que gritara aterrado? — contesta Anastasia intrigada. — Pues, solo le ofrecí jugo de mora. — le dice Nía si más que decir. — ¿Qué dijiste? — responde Anastasia preocupada. — Solo le ofrecí un jugo de mora, ¿Qué tiene de malo? — En Siberia, durante las misiones de guerra, muchos de nuestros compañeros, sufrieron traumas relacionados a la sangre humana, asesinatos, cuerpos destruidos, charcos de sangre, cualquier cosa roja, nos recordaba a las muertes que habíamos visto, por eso, sospecho que Eddy presenció algún asesinato o algo muy feo y al ver el jugo de mora que le ofreciste, entro en ese trauma y recordó la sangre que vio. — deduce Anastasia con mucha inteligencia y verdad. Anastasia antes de conocer a Nía, fue una militar, de las fuerzas especiales rusas, desde muy joven, ella ya se había encargado de masacrar a más de cuarenta hombres y después fue transferida a las fuerzas secretas de Rusia, en una unidad militar con el alias de SIRIA FORCE. y esa es la única información que hay. El resto, ni puta idea, ya que el pasado de Anastasia es tan secreto, que incluso yo o el narrador no sabemos nada mas de ella, y eso, que esto es una historia. Como sea, Anastasia sabía bien que mi colapsó mental se debió a un trauma relacionado con la muerte de alguien. Pero, como yo estaba inconsciente por las pastillas que se me habían dado, no podían preguntarme nada, así que solo se limitaron a dejarme dormir. — Vámonos, Nía, dejémoslo descansar. Cuando mis vecinas se retiraron de la habitación en la que estaba durmiendo, ellas, no se percataban que yo estaba sufriendo de forma inconsciente. Mientras estaba soñando, un laberinto largo y oscuro, me hablaba. — ¿Qué haces aquí? — me dice una extraña voz masculina en un pasillo. — ¿Qué? ¿Dónde estoy? ¿estoy, muerto o inconsciente? — le respondí a la voz mientras recorría los largos pasillos. Qué raro, estaba en una pesadilla, pero, ¿no tenía miedo? Qué raro, en mi sueño, todo era oscuro, pasillos aterradores, poca luz, no entiendo porque no tenía miedo, si estaba en un lugar, bastante típico de las películas de terror, lo normal era que me sintiera por lo menos nervioso, o confundido, supongo que era un chico rudo, aun así, se sentía tan real, que no sabía si era un sueño, o era la verdad. — ¿tienes miedo? — me pregunta la voz. — La verdad, no sé porque no tengo miedo, sinceramente no soy tan rudo, ¿sabes? — respondí completamente despreocupado. — Interesante, ¿no te asusta la oscuridad ni la sangre? — me pregunta la voz con un tono más macabro. — Este, a ver, un día recuerdo que moje la cama cuando me cortaron la luz, y lo de la sangre, si, le tengo mucho miedo, ¿pasaron varias cosas sabes? — dije. — Ya veo, ¿acaso no tienes miedo de mí? — me responde la voz con un tono aún más siniestro. — Amigo, un pasillo aterrador y descuidado con una voz aterradora, lo normal es que estuviera cagado del miedo ¿no? — dije sin sentir ningún temor. — Aquellos que entran aquí, se suicidan de locura. — exclama la aterradora voz que más y más se acercaba a mí. — ¿en serio? Wow, que turbio, no puedo imaginar eso, ¿Quién eres tú por cierto? — le pregunté. — ¿Yo? ¿no sabes quién soy? ¿Qué eres? ¿no te reconozco? ¿Waldo cuando te creo? — Este… soy Eddy, y mi mamá y mi papá me crearon… eso dice la ciencia… ¿creó? — ¿Cómo es posible esto? — me dice la voz extrañamente confundida. — Pues, a ver, con esa voz sospecho que eres un adulto, me imagino que ya sabrás, ¿no? — le dije pensando que hablábamos de otra cosa. — ¿Cómo es que puedes hablarme si no eres de Waldo? ¿no entiendo? — me contesta la voz muy intrigada. — A ver, cuando mamá y papá están solos, ellos comienzan hacer cositas, ya sabes, ósea, cuando se quieren mucho, pero mucho mucho, los adultos se pueden poner muy cariñosos, como los pájaros y las abejas, no te hagas, fertilizar la flor, comer el chorizo… ¿entiendes? — ¡YA VASTA! Como que a la aterradora Voz no le gustó que le intentara hablar del sexo, por lo que simplemente, me lanzo contra una pared, usando una ráfaga de aire. cuando esa cosa me golpeo, lo sentí tan real, que eso fue lo que poco a poco me empezó a asustar. — Agghh… ¿puede lastimarme? — me pregunte a mí mismo. El dolor se sentía muy real, y no era nada agradable, sentirme vulnerable ante esa puta y maldita Voz. — Ah. oye, tranquilo viejo, no quería hacerte enfadar. — dije un poco intimidado. — Yuoitre ñolere — (cállate humano) — me responde la voz en otro idioma. — Perdón… La voz se sorprende ante mi respuesta y me pide responder una simple pregunta. — ¿me entendiste? — Eh, supongo que me dijiste que me callara, ¿no? Y de repente, una poderosa garra negra salé por uno de los pasillos cual tentáculo y me golpea con fuerza, pero, se detiene de inmediato a solo centímetros de mi rostro. — Mmm… podría matarte ahora mismo, pero, tienes un aroma muy diferente a los demás, descansa niño, porque al final, yo seré el miedo debajo de tu cama. — dice la misteriosa Voz al desvanecerse. — ¿Qué dijo? Y de repente, los aterradores pasillos comienzan a desmoronarse, uno por uno hasta que todo queda oscuro, como en un limbo.
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