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1570 Palabras
Ginny Backer. He pasado toda la mañana intentado convencerme de que no tengo sueño y de que puedo con todo lo que esta ocurriendo en mi vida, sin embargo, sé que no es así. No he dejado de pensar en mi jefe, en sus manos sobre mi cuerpo y en como movía las caderas cuando estábamos juntos, me gusto la sensación de estar cerca de él. Aegan Lombardi es un hombre que me causa curiosidad, intriga, me gustaría saber que fue lo que cruzo por su mente cuando le dije que no quería volver a tener un encuentro s****l con él. Los hombres están acostumbrados a ser ellos quien abandonen el juego primero, pero cuando una mujer lo hace, se confunden. Estoy sentada en una cafetería con Asher, Ederne y Leon, quienes han insistido en desayunar al aire libre. —Te dije que las comidas de aquí saben bastante bien —menciona Leon terminando de comer, mi hijo alza la mirada y sonríe de lado negando con la cabeza. —Me sorprende que quisieras salir con nosotros —interviene Asher y golpeo su pierna por debajo de la mesa, suelta un chillido y me lanza una mirada enojado—. Deja de golpearme. Mis mejillas se encienden de la vergüenza, no puedo creer que me haya dejado al descubierto de esa manera, pero intento no prestarle tanta atención. —Son los hijos de Ginny, me caen bien, no me molesta que salgamos todos juntos. —Debes dejar de ser un tonto, hermano. Asher mira a la pequeña Ederne y asiente con lentitud calmándose un poco, es la única manera de que su mal humor baje, que su pequeña hermana le diga las cosas de frente. A veces no se como lidiar con ellos y me cuesta tener que enfrentarme al hecho de que están creciendo con una madre casi ausente. —No le hables de esa manera a tu hermano y Asher compórtate, ya estas grande —los regaño a ambos y los dos se quedan en silencio. —No seas tan dura con ellos —me susurra Leon pero niego. —Deben aprender a respetarme y a respetar a las personas, no quiero que sean como esos críos maleducados que van por la vida haciendo y deshaciendo. —Madre, puedes quedarte tranquila ¿bien? Ambos sabemos que trabajas mucho para que tengamos la vida que tenemos, no estamos molestos por ello. —Lo entendemos —responde mi hija y me sonríe, sus hoyuelos se marcan y mi corazón se encoge un poco, estoy por responderles algo pero todos se quedan callados siguiendo a una persona con la mirada, no puedo ver de quien se trata así que me volteo para hacerlo y mis ojos se cruzan con los de Aegan. El Sr. Lombardi va vestido con su típico traje n***o y un reloj dorado de marca, camina con lentitud, todas las personas de la estancia lo miran, algunos le toman fotos y otros permanecen en silencio y concentrados en sus comidas. Lo veo acercarse a nuestra mesa y estrecha la mano con Leon. —Un gusto verte, tenia tiempo que no te veía ¿Cómo te ha ido en el último tiempo? —Bien, pero es algo que tu mismo sabes —contesta mi amigo en un tono que no se descifrar, mis hijos miran al empresario con curiosidad y yo me mantengo al margen de la situación. —No se de que me hablas, Ginny es un gusto volver a verte ¿Son tus sobrinos, Leon? Su pregunta hace que Leon me observe y muerdo mi labio inferior, se que el es capaz de mentir por mí, sé que mis hijos incluso se quedarían callados, pero no quiero ocultarlos, no necesito que las personas piensen que me avergüenzo de ser madre. —Son mis hijos —intervengo—. Por eso intento salir temprano siempre que puedo del trabajo. Aegan luce sorprendido, pero lo disimula lo más rápido que puede y cambia un poco la conversación. —Me gustaría hablar contigo sobre algunos detalles del trabajo ahora que lo mencionas, me hubiera gustado que fuera ayer pero tuve que atender al Sr. Blair. —¿Blair estuvo en la oficina ayer? —pregunta Leon, me sorprende la familiaridad con la que le habla, parece como si se conocieran de años o como si su relación fuera más allá de un simple jefe-empleado. —Pensé que lo habías visto, estuvo hablando con algunos empleados. —No tenia idea de ello, estuve ocupado encargándome de otras cosas. —Sr. Lombardi, no creo que este sea un buen sitio para hablar, es mi día de descanso no me apetece saber nada del trabajo en estos momentos. —Es importante, me gustaría saber si podrían dejarme un momento a solas con ella. —Con todo respeto, considero que mi madre ya ha dicho lo que piensa sobre irse con usted. —¿Cuál es tu nombre, niño? —Asher Becker. —¿Y tú edad? Asher frunce el ceño y chasquea la lengua con molestia. —Tengo quince años. —A esa edad ya estaba trabajando, deberías hacer lo mismo. —¿Qué le hace creer que no trabajo? Aegan se encoje de hombros. —Tu actitud —responde y pone la mirada en mi—. Ginny lamento que tengamos que hacer esto en tu día libre, pero necesito que me digas si podrás hacerlo o no lo antes posible. Por la noche puedo llevarte a cenar con tus hijos, yo correré con los gastos de la cuenta. —Puedes ir, yo los llevare a casa —me dice mi amigo con una sonrisa complaciente, no quería hacerle esto, siempre intento no cambiar a mis amigos por personas con las que he tenido algo pero supongo que se me ha hecho un poco complicado. Aegan no es solo la persona con la que me acosté, también es mi jefe y debo hacer las cosas que me pide. Me despido de mis hijos y me levanto para ir con Aegan, estoy segura de que no quiere hablarme de temas de negocios, si no me hubiera visto en esta cafetería con Leon probablemente nunca me hubiera buscado o escrito. Me sujeta del brazo cuando estoy a su lado y me hace caminar junto a él. —Mantén una sonrisa, no quiero que crean que te estoy forzando a irte conmigo —me susurra por lo bajo. —Es precisamente lo que estás haciendo, Lombardi. —No, te lo he dicho antes —dice en un tono de severidad y egocentrismo—. Hablaremos de negocios. —Tus negocios suenan como algo que no quiero oír, posiblemente solo quieras hacer una tontería o hablarme de lo que ocurrió entre nosotros. —Señorita Becker ¿Qué le ha hecho creer que eso significo algo para mí? Fuiste como todas las demás. —Si hubiera sido como todas las demás, no estuviera aquí. Aegan se queda en silencio y se que he dado con el clavo, los hombres como el no persiguen a las mujeres, no las buscan solo la desechan y encuentran una que les parezca mejor, siempre ha sido de esa manera. Se como funcionan las personas como Aegan porque he crecido rodeada de gente como él. Salimos de la cafetería y su chofer está afuera esperándonos, no conozco bien a los empleados que trabajan en la empresa, suelo permanecer en mi oficina la mayor parte del tiempo. Soy administradora y también me encargo de otras cosas junto con Leon. —Arthur llévanos a la casa de mi padre a las afueras de la ciudad. —¿Disculpa? —digo cuando escucho a donde quiere que vayamos, intento abrir la puerta del auto pero tiene seguro, Aegan se ha sentado atrás conmigo, el chofer se mantiene a raya de nuestra pequeña discusión y ni siquiera voltea a verme. Esta perfectamente entrenado. —Solo vamos a hablar. —Podemos discutir lo que quieras en un sitio público, no iré contigo a una sola a las afueras de la ciudad. —Ginny, nadie va a enterarse de esto. —Las personas han visto que me he subido en tu auto ¿Te has vuelto loco? Tienes que detener esa locura, Aegan. —¿Puedes calmarte? Me irrita que grites tanto. Mi jefe cierra los ojos y se recuesta del asiento, de repente, comienzo a sentir ansiedad por lo que pueda pasar, no me gusta cuando no llevo el control de la situación, no me siento bien cuando otra persona me tiene en la palma de su mano. —Me pareció curioso que fueras tu la que no quiso que repitiéramos nuestra aventura y me estuve preguntando muchas veces porque lo dijiste. —¿Llegaste a alguna conclusión? —pregunto de mala manera. —Te da miedo enamorarte. Escucharlo me hace soltar una carcajada, es la cosa más estúpida que me han dicho. Mis sentimientos por las personas murieron desde hace años, no puedo creer que Aegan piense que puedo llegar a generar sentimientos por un hombre como él. —Jamás podría tener sentimientos por un hombre como tú. —Podría hacer que te enamores de mi con facilidad —me sujeta por el mentón y hace que lo mire directamente a los ojos—. Pero no voy a perder mi tiempo contigo. —No lo hagas, serás tu quien salga perdiendo. Redes sociales. Instagram- iamzehy.
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