Aegan piensa que no puedo jugar al mismo juego que él, quizás crea que mi personalidad es así porque me han consentido desde pequeña, pero nada más alejado de la realidad que eso, mi vida no ha sido como la de las otras mujeres. Desearía que sí, pero mi infancia fue lo peor que pude haber vivido. El camino a la casa de sus padres se me hizo eterno, no volvimos a discutir ni a hablar sobre los temas que nos molestaban, tampoco nos tomamos la molestia en retarnos, simplemente nos quedamos en silencio esperando llegar a nuestro destino. Acepte que hablaría con el luego de maldecirlo en mi cabeza repetidas veces. El chofer empezó a hablar con Lombardi luego de un rato, platicaron sobre los viajes que tenían que hacer, la agenda de mañana, la cual parecía estar llena y las obras de caridad

