La herida aún dolía, pero afortunadamente no había sido tan grave. Cada día me sentía un poco mejor. Ya estaba de regreso en casa. Intenté caminar con normalidad de mi habitación a la sala, pero según los doctores el dolor era normal. Me coloqué el saco n***o y los zapatos con ayuda de Alicia. ―¿Estás seguro de que quieres regresar a trabajar hoy? ―Sí, no soporto estar encerrado un día más… Lo único que quería era ver a Samantha. Estaba evadiendo mis llamadas, mis mensajes. No podía dejar que pasaran más los días. ―¿Podemos hablar de la boda? Esta muy cerca y hay muchos detalles que no se han hecho, pero lo más importante es: nosotros. ―Ahora no quiero saber nada de la boda. Deja que termine de recuperarme. ―¿Qué más vamos a esperar? ¿Que nuestro hijo sea un adulto? ―No sé… y no

