El recorrido con Liam en su auto fue en completo silencio, pero no podía hablar de lo que me estaba pasando; no tenia la fuerza necesaria para decir en voz alta que la vida que creí tener no fue real; que la madre que amé y que he extrañado cada segundo, en realidad no es mi madre… Estaba tan confundida que no quería ni siquiera pensar. Hablar con Martina quizás era una locura, pero ya no quería más secretos en mi vida; y ella era la única que podía darme las respuestas que buscaba. Llegamos a la granja, Liam se quedó en el auto y me bajé sosteniendo el bolso. Caminé despacio y mientras más me acercaba a la puerta, más sentía que no iba a ser capaz de tocar el timbre. Martina no sabía que vendría. Subí los escalones que me separaban de la puerta y extendí mi dedo para tocar. Esperé muy

