Creon entró de puntillas en las habitaciones que compartía con Carmen, ya bien entrada la noche. Ha’ven, Adalard, Bahadur, Zebulon y él habían discutido los planes para arrasar el resto de bases curizanas que el hermanastro de Ha’ven y Adalard había creado antes de que Zoran lo matase. Querían eliminar todas las defensas de Raffvin para intentar acorralarlo. Suspiró con cansancio. Los sanadores habían pasado la mayor parte de la tarde ocupados con Mandra hasta casi la madrugada. Le habían asegurado que se curaría, aunque llevaría algo más de tiempo ya que su simbiótico no podía ayudarlo. La criatura dorada se había dividido en dos para que una parte pudiese permanecer con su compañera. Creon había descubierto que Ariel se había escapado de la celda en la que su hermano la había confinado

