21 Habían pasado cuatro semanas desde que habían abandonado la D’stroyer y la nave de guerra de Vox, la Shifter, y a Carmen se le notaba más el embarazo con cada día que pasaba. Había tenido que reducir sus sesiones de entrenamiento. Ahora pasaba más tiempo haciendo simples estiramientos y paseándose por la nave que pateándoles el culo a Cree y Calo. Estos tenían órdenes de estar cerca de ella en todo momento ahora que empezaba a «florecer», como Creon lo llamaba. Su compañero no dejaba de intentar que se tumbase y descansara, y Cree y Calo eran igual de insoportables. Carmen sabía que ambos guerreros debían de estar hartos de hacerle de niñera, porque desde luego ella estaba hasta las narices de que fueran sus sombras gemelas. ―Creo que hoy deberías tomártelo con calma ―dijo Creon, aca

