Una noche loca

1212 Palabras
Jordano Llegamos al bar en cadena, Leonardo, Matías mi hermano y Daniel, esta reunión la habíamos pactado hacia tres meses, reprogramado cinco veces, hasta qué hoy por fin nos encontrábamos en el bar, planeamos relajarnos y pasar esta noche como ninguna otra, hoy prometía ser una noche prometedora para todos. Mis hombres caminaban a mi lado mientras nos dirigíamos a la sala donde ya nos esperaban los chicos, la sala VIP más grande era la nuestra, reservada desde hacía más de dos semanas, aunque él bar era nuestro, la sala era muy solicitada pues, tenía la mejor vista de todo el lugar desde arriba, más espaciosa, más cómoda y lo mejor, sin cámaras, lo que pasaba en esa sala, se quedaba en esa sala. — Hasta que llegas, siempre tarde. — Comenta Daniel cuando me ve llegar. — Déjalo, después pone su cara de culo y adiós noche magnífica. — Dice Leo, niego, sonrió y mi hermano igual. — Si, no empieces Daniel, mi hermano es un poco delicado. — Afirma mi hermano divertido. — ¡¡ Que los jodan!! — Les grito ya molesto. — Ven, siéntate. Te sirvo un trago. — Me dice Daniel y me invita a sentarme a su lado. — Recuerden no hablar del trabajo por favor, en serio dejemoslo para después. — Termina de hablar Leonardo y entran las chicas, dos para cada uno, con ellas venían las meseras, dejando en la mesa todo tipo de botellas, vodka, whisky, ginebra y ron que era mi favorito. La verdad no era pretencioso para tomar, cualquier trago fuerte me daba igual, no tenía un paladar exquisito, mi hermano por el contrario era todo un conocedor, cuando obtuvo su primera ganancia en un negocio, lo primero que hizo fue comprar viñedos, por lo que aparte de ser el presidente de los negocios legales de la familia Lombardo es dueño de la marca más famosa de Whisky y vinos de Italia. Matias tiene gustos muy raros, exóticos, solo el los entiende, él los llama únicos, especiales. En fin, mi hermano es toda una joya y una versión mini de mí, cosa que odia y mucho, a diario nos comparan, pero debo reconocer que mi hermano es más fuerte que yo, le gusta más la acción y arriesgarse, para él es mejor estar en el centro del problema, vivirlo en vivo. Solo por que odia tener mi carácter, se disfraza de niño bueno, amable, chistoso y consentidor, creo que eso es un error y le traerá problemas futuros, nada como mostrar la verdadera cara de la moneda. — ¿Donde está su jefa?, hice un pedido especial y exijo que me lo cumpla.— Preguntándole a las chicas frente a él. — Sé había demorado para decir algo, tiene un fetiche con las mujeres curvi, ama la carne, según él las gordas lo vuelven loco. — Conformate hombre, deja que las chicas te atiendan y relájate. — Acomodando a las mujeres en su regazo. — Ninguno aquí tiene tus gustos y yo por mi parte no deseo verte follandote al tipo de mujer que te gusta. — Daniel termina de hablar y Matias lo fulmina con la mirada. — Que te jodan Daniel, me importa una mier... — Mi hermano molesto responde. — Basta!! No seas inmaduro. — Señalando a Matías — No nos arruines la noche. — A regañadientes se calmó un poco, en serio le molestaba pedir algo y que después de que le asegurarán que si, no se lo dieran, claro que yo también me molestaría y peor, pero esas solo eran un par de tetas plásticas y reemplazables, no era necesario tanto drama, si quería una curvi debía irremediablemente buscarla él mismo, ese tipo de chicas no frecuentan estos lugares, son inseguras y demás. Después del showsito nos dedicamos a disfrutar, tomamos, y tomamos, el primero en bajar sus pantalones fue Daniel y los demás lo seguimos, hicimos una orgia dentro de esa habitación, la idea era hacer grupos de tres, cada uno con su respectiva mujer pero noooo, a alguien se le antojo la chica del otro, y lo demás fluyó solo, terminamos haciendo cuartetos y quintetos, penetraciones múltiples y demas, fue toda una locura, dejar nuestros instintos más carnales a flote sucedió, los fetiches y las posiciones más estrabagantes tuvieron rienda suelta esa noche. ********* Alejandra. Soy una adolescente, la segunda hija de un matrimonio sólido y feliz. Consentida por mis padres y hermano, este último es el mejor de todos, mi cómplice y mejor amigo. Creo que mejor amigo no tanto, digo, a los mejores amigos se les cuenta todo y yo pues, no podía contarle a mi hermano que estaba enamorada de su mejor amigo, ese mismo que era un mafioso muy temido, ese mismo que me llevaba varios años, Jordano Lombardo, lo conocí hace poco, en el cumpleaños de su madre quien por cierto es una señora muy divertida y amable, al igual que su hermana, nuestras familias son muy amigas y socias en algunos negocios, nunca antes lo había visto pues decidí irme a estudiar a un internado, venía poco a casa y obviamente también me relacionaba poco, solo hasta ahora que termine la escuela y debía volver para ir a la universidad. El tipo es todo un Dios griego, un papasito, serio, cara de malo, todo el indica peligro, todo él es como caminar directo a quemarte en el infierno, yo soy un imán y él es mi lado opuesto, me atrae, como me mira, como su mirada me cala los huesos, como su rostro es tan inexpresivo pero a mi pareciera decirme mucho más que aléjate. Necesito a ese hombre, me encanta su aura poderosa y asesina. Va a ser difícil, lo sé, desde el día del cumpleaños hasta hoy, he estado investigando un poco más de él, haciendo preguntas sutiles para averiguar más de lo que dice la prensa. Que realmente no es mucho, obviamente no es un mafioso delante de la sociedad, él es el hijo mayor de la familia Lombardo, lo describen tal cual se ve, poderoso, frío y un león en los negocios, un empresario con honores, dueño de varias empresas de seguridad y transporte. Su bajo mundo, al cual pertenece y oculta muy bien, está perfectamente camuflado por sus negocios, nunca se le ha visto con ninguna mujer, no hiciste a eventos públicos, es bastante discreto y siempre anda con dos escoltas que parecen ser su sombra, no se ríe, no sonríe, no nada, parece un tipo tenebroso y en serio impenetrable. Impenetrable pero no para mi, Jordano será mio, lo quiero, ese hombre no ha abandonado ni un segundo mi mente desde que lo conocí y estoy dispuesta a todo por él, a enfrentar lo que sea, no es un capricho de niña y lo voy a demostrar, ese mafioso duro e indomable va a caer ante mis encantos, algo me dice que no le soy indiferente, en la fiesta sentí algo, una conexión con él, debo confiar en mi y en que puedo conquistarlo, quizás no soy el tipo de mujer que el está acostumbrado a tratar, de hecho, no hay registro del tipo de mujer que le gusta, pero se lo que sentí y confío en mis instintos... Jordano, Jordano, Jordano.
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