Alejandra
Desperté con unas ganas impresionantes de ver a Jordano, soñé con él y con sus manos sobre mi, su mirada asechandome como un león a su presa, me arrebata suspiros ese hombre de solo pensar en él y en todo lo que puede hacerme, es tan grande, estar debajo de él gimiendo su nombre mientras el me jode duro, debe ser un pecado, pecado que estoy dispues a cometer, si tan solo tuviera una oportunidad.
Se de buena fuente que aun sigue en la cuidad, ayer salio con mi hermano y estoy segura que hicieron hasta para vender, mi hermano y sus amigos, todos unos papasitos por cierto, son unos playboys y no es para menos, pero Jordano, él es quien más destaca entre todos para mí, mí chico malo, debo estar loca por querer entrar a la guarida de ese león, pero loca o no hoy, será el día.
Me dispongo a llamar a su hermana, de quien me hice amiga, muy linda ella, le digo que sí hacemos algo hoy, un plan piscina, almuerzo, tarde de chicas y ella emocionada dice que si, me pregunta si en mi casa o en la de ella y obvio respondo diciendo que en la de ella. Hablamos un poco más y cuelgo.
Respiro profundo y voy a mi armario a buscar el bikini más chiquito y sugerente que tenga, necesito llamar su atención. Solo cruzo los dedos y espero que todo salga bien, organizo una maleta pequeña con todo lo que necesitaré, bloqueador, cremas hidratantes, lentes de sol, dos pares de bikinis, no meto ni por equivocación un pareo, no, necesito que me vea, y la verdad no quiero ser discreta, una muda de ropa y sandalias.
Bajo a desayunar con mis padres, mi hermano como siempre después de sus noches con sus amigos no viene a dormir a casa, se queda en su Penthouse, lo cual me indica que Jordano posiblemente hizo lo mismo, lo cual me enoja, pero me controlo, solo ruego por que hoy mi día sea provechoso y él decida ir a casa de sus padres. Se que vive en una fortaleza, si, una finca a las afueras de la ciudad, a unas dos o quizás más horas de distancia. Él no visita mucho a sus padres, por lo que si hoy no es el día, me va a tocar hacer mucho y esperar para poder volver a verlo.
— Mami, iré a casa Lombardo, Cristine y yo tenemos día de chicas, tomaremos el sol juntas. — Pedí permiso como niña buena que soy.
— ¿Me estas pidiendo permiso o avisando.? — Me descubre mi astuta madre, ya mi plan estaba listo, no podía arriesgarme a un no así que me hice la víctima y lo negué.
— Hay mami, por favor como se te ocurre, ya quede con ella, ¿le puedes decir a tu chófer que me lleve?. Papii. — Cruce los dedos en la espalda.
— Claro nena, amor, deja que disfrute lo que queda de sus vacaciones, la próxima semana ya entra a la Universidad. — Sonreí satisfecha, mi papi siempre me consiente.
— Es cierto mamii. — No lo había pensado, pero me alegre de que mi padre lo sacara a relucir, mi madre es más estricta que él en cuanto a mí, con Leo es más suave.
— Bien, ve. Igual tampoco iba a negarte que salgas y te diviertas. No se por quien me tomas pequeña. —Sonriendo. Le doy un abrazo a ambos.
— Gracias mamii, y a ti también papá. _ Dicho eso, no perdí tiempo en terminar de desayunar y me fui a casa Lombardo. Durante el camino repase el plan una y otra vez. Le mande un mensaje a Cristine y esta me espero afuera.
— Hola amiga, ya tengo listo mi vestido de baño, vamos. — Nos damos un abrazo y caminamos juntas al interior de la propiedad.
— Hola Guapa, genial, yo traje algunos, quiero broncearme un poco._ Entramos y nos dirigimos a su habitación para cambiarnos, lo hicimos y bajamos con rumbo a la piscina.
— Buen día señoritas, ¿Gustan algunas bebidas? — Una señora bonita se acerca a nosotras amablemente.
— Aleja, ella es mi nana Doris, Nana ella es Alejandra Conti. — Le sonrió y me acerco a saludarla como se debe.
— Un gusto, querida. — Me dice con una sonrisa en el rostro.
— El gusto es mio Nana. — Le devuelvo el gesto con la misma amabilidad.
— Nana yo quiero limonada, puedes traernos eso a las dos y algunos bocadillos.— Sin más mi nana se marcho y yo no perdí tiempo en sanbillirme en el agua.
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Jordano.
Después de la maravillosa noche de anoche, desperté con un dolor de cabeza terrible, dormí en uno de los departamentos que tengo en el centro, hoy volvería a mi casa no sin antes pasar a ver a mi madre, no me lo perdonaría, además de que me llamaría una y otra vez para reclamarme ese detalle.
— Chris conduce a la mansión de mis padres, almorzaremos con ellos y luego nos iremos, será rápido. — Le ordenó a mi segundo y casi siempre conductor Chris.
— Como ordene Sr. — Odio cuando me habla así, se que me tiene mucho respeto pero aveces es excesivo, ya sé lo he dicho, cuando no estemos trabajando debe tratarme formal, pero es un cabeza dura. Suspiro y me recuesto en el asiento, espero que los extragis de anoche pasen rapido, tan rapido como que en un abrir y cerrar de ojos llegamos a casa y mi madre me recibió feliz.
— Mi amor que bueno que viniste, ¿Te quedaras almorzar? — Asiento, pues no me queda de otra.
— Si madre. Luego me iré, tengo varias cosas que hacer. — Le digo para que lo tenga en cuenta pues, de lo contrario no me dejará salir de aquí hoy, con eso de que tardo para volver, le gusta aprovechar el tiempo que le doy.
— Si, si. Tranquilo. Solo me gusta que calientes la casa donde naciste. Ponte cómodo, iré a mirar como va el almuerzo. — Deja un beso en mi mejilla y se va en dirección a la cocina.
— Estaré en mi habitación. — Subí a intentar relajarme, necesitaba dormir un poco, las consecuencias del día anterior aun estaban en mi cabeza, que dolor de cabeza... llegué a la habitación, me quite el saco y afloje mi corbata, me acerqué a la ventana para cerrarla y lo que veo hace que mi mandíbula caiga al suelo. Desde mi ventana veo perfecto el patio trasero y la piscina.
Mi rubia esta tomando el sol con un bikini blanco tan pequeño que me encanta y a mi polla más, derrepente me encuentro mirando a los lados haber si no hay un guardia por hay viendo lo mío, suelto el aire al saber que no es así, mi hermana está dentro del agua y mi chica se levanta y por Dios que que rico está todo eso, justo como lo imaginé en mis sueños y hasta mejor, tocarla deberia estar prohibido; mi m*****o toma vida propia tanto que me duele, ese culo redondo, unas curvas de infarto, cintura pequeña, ella se voltea a agarrar algo de la mesa al lado de ella y cuando levanta la mirada, me ve, me pilla observándola, la muy atrevida me sonríe y me hace un guiño, luego se acerca a la piscina y hace un clabado perfecto.
Diablos!! Me quito de la ventana y me dejó caer en la cama, al cerrar mis ojos, esa imagen que acabo de ver, se repite una y otra vez como una película. Unos diez minutos después mi nana llama para avisar del almuerzo, salgo para encontrarme con mi madre y la chicas esperando por mi para empezar a almorzar.
— Hola, hermanito. — Me saluda mi hermana.
— Hola pequeña. — Le sonrió a mi hermana y volteó para encontrar que unos hermosos ojos esmeralda me ven muy descaradamente. Me sonrió por la osadía de ella y luego vuelvo a mi rostro serio, la saludo con un movimiento de cabeza y ella vuelve a darme una sonrisa. Luego pasamos a la mesa y disfruto de los exquisitos platos que sirvieron esta tarde, nada como comer en casa
Las comidas de mi nana Doris son las mejores, disfruto mi almuerzo tranquilo, alzando la mirada de vez en cuando, mi madre habla conmigo y con las chicas, yo solo respondo lo necesario y miro a la hermosura frente a mi cada que puedo, la encuentro siempre mirándome. Es la primera mujer que no se inmuta con las miradas que le doy. Parece que en vez de asustarla le gustan y mucho.
Aun lleva el Bikini puesto, su ropa está levemente mojada, trae una camiseta blanca y la transparencia la delata, mi amiguito vuelve a cobrar vida y yo me asusto. Siento algo rodando mi pierna y sube hasta mi muslo, mi cuerpo se tensa y la miro con el seño fruncido, ella me devuelve la mirada, me mete una cucharada de comida y pasa su lengua por sus labios de una manera provocadora_ Mmm_ Gime y luego mete uno de sus dedos a la boca.
— El mejor pollo que he probado, señora Isabella. — Dice y se saborea.
— Que bueno que te guste querida, Doris cocina muy bien. A mis hijos les encanta su comida, sobre todo a este grandulon que tengo al lado. — Mi madre toca mi hombro mientras habla con ella.
- Ya termine, me retiro. — No espero que mi madre me despida, salgo con rumbo a mi habitación, no podía dejar que alguna de ellas notará mi creciente erección, maldita sea, esa chica me descoloca. Mire mi entrepierna luego de entrar a mi habitación y cerrar la puerta tras de mi. — Una ducha fría amigo._ Dije en voz alta mirando el bulto dentro de mis pantalones, ni las chicas de ayer me prendieron tanto como esta chica con solo ver sus gestos. Entre a la ducha, luego de unos diez minutos salgo con una toalla en mi cintura y otra secando mi cabello. Escucho la puerta cerrarse y levanto la mirada y hay esta otra vez mi dulce tentación.
— Hola! Vine a corroborar que estuvieras bien, saliste disparado del comedor, espero no haberte asustado. — La miro con suma cautela antes de responder, estoy pasmado en mi posición, ella camina lentamente hacia mi con las manos detrás de su cuerpo, a este punto tengo un puto miedo, la chica me esta intimidando.
— ¿Por qué debería haberme asustado? —Pregunto cuando por fin mi garganta se abre.
— No lo se, simplemente lo supuse. — No me quita la mirada de encima, se detiene justo enfrente mío, tan cerca que huelo su delisioso aroma. Ella se pone de cuclillas, se acerca a mi cuelo y lo huele, gesto que me enciende mucho, pone sus manos sobre mis muñecas y va subiendo hacia arriba, se detiene en mis hombros y luego sigue su recorrido hasta mi cuello, sigue hasta que acuna mis cachetes y me dice cerca de los labios. — Me gustas. — Trago grueso. No me aparto, mi piel está completamente erizada con solo su toque y esas dos mágicas palabras y ni hablar del bulto en mi entrepierna.
— No juegues con fuego niña. — Se aparta de mí.
— No soy una niña.— Su tono es fuerte, esta enojada, se aleja de mi solo un poco más y mira hacia bajo, viendo la carpa que tengo, sonrisa traviesa. — Y tu amigo allá bajo no creo que lo crea. — Maldición, ¿Que hago?