Capítulo 6: Cambios.

4564 Palabras
CAMBIOS: El día que Alex había decidido y empacado todas las cosas necesarias para su viaje parecía sólo un poco lejano ahora, había tomado su maleta y bolso de mano con el boleto, pedido un taxi y salido de su apartamento dos días después de tomar la determinación de irse, no sin antes arreglar algunas cosas, como limpiar su apartamento y llamar a Elliott para darle parte de su decisión y las llaves para que mantuviera un ojo en el lugar, también llamó a Matt, haciendo especial énfasis en que no le dijera nada a Lucian, a lo cual este aceptó, con ligero tono entusiasmado al saber que había tomado la oportunidad de irse lejos a despejar un poco, el chico era como una estatua la mayoría del tiempo, inexpresiva y jodidamente mordaz como un puercoespín enfurruñado, pero Alex lo amaba con todo su corazón, porque aunque no tenía un cúmulo de palabras para expresar sus sentimientos era de esos amigos a los que podías llamar a las 3:00 am y el entre gruñidos iría a tu lado y te abrazaría sólo para que dejaras llorar, y el rubio aprendía a valorar eso, mucho, tanto a Matt como a Elliott, así que sin preocupaciones cerró la última maleta y tomó el taxi que le llevaría al aeropuerto. Había llegado al aeropuerto y temblando mientras caminaba hacia el ala de la lista de espera, respiró hondo las suficientes veces para mantenerse en sí mismo cuando su móvil sonó y con ello el identificador de llamadas le hizo saber que era Vincent, Alex pensó que quizás sería bueno hablar con él en algún momento de la vida, y esa idea dio un paso atrás cuando llegó un mensaje del mismo, uno lleno de palabras que no podrían identificar de otra forma como crueles y sin sentido, él era quien debía sentirse dolido, j***r! que así era, pero allí estaba el pelinegro actuando como la gran víctima, como si sólo él tuviera el derecho de sentirse abatido, bueno, y una mierda, Alex ya ni siquiera estaba seguro de dónde provenían esos cambios de humor. Apretó el móvil en su mano y miró a ambos lados para cuando anunciaron que finalmente el vuelo había llegado, se levantó y miró una vez más hacia la entrada de la sala de espera y negó caminando hacia la el hangar y con ello dejando caer su móvil en el cesto de la basura más cercano tomó su vuelo rumbo las islas del Caribe. La última vez que había visitado la playa fue hace mucho, en una salida de amigos, vacaciones express les dicen algunos, y terminó con un maldito resfriado que casi lo mata, también había ido Vincent con su novia así que fue una completa mierda desde el principio ahora que lo recuerda, negó y pensó en otra cosa, si seguía así nunca pararía de contar los malos tiempos. Quizás entre el sol, el mar y la calidez del continente podría volver a sonreír. ____________ Alex llegó pasadas las horas y con la gran caída de la noche al aeropuerto de las islas paradisíacas de Cancún, en uno de sus hoteles junto al mar. Había llegado y hablado con la chica de recepción quien con un perfecto inglés le había dado las indicaciones, Alex agradeció y dirigió a su habitación de hotel y lo primero que hizo fue pararse en el balcón y mirar al cielo, estrellas y la luna hermosamente puestas allí, para alumbrar la noche, la oscuridad del mundo, aquella que parecía perseguir a todos, y quizás sonrió, quizás también la melancolía le atacó y lloró bajo mientras se repetía que no valía la pena pero parecía no surtir efecto, Alex por millonésima vez se preguntó qué había hecho mal para que Vincent le tratara así. Tan mal que ni por respeto a la amistad que compartieron durante tantos años y en honor a sus sentimientos actuó mejor. Si era honesto consigo mismo por un momento entre sus días de auto—desprecio se dijo que era lo suficiente valiente para tomar los pocos regalos que había obtenido de Vincent y botarlos en algún maldito lugar muy lejos, comenzando por un peluche en forma de conejo, rosa y con unos dientes enormes feo como el demonio y que él guardaba con especial cariño, Alex había buscando un cubo, cogido un encendedor, bañado el peluche en alcohol y estaba listo para ello cuando su mano tembló y el grito exasperado que salió de garganta resonó por el apartamento, se llamó a sí mismo débil y también idiota, se golpeó la cabeza y el pecho sollozando y pidiendo que dejara de doler, y quizás muchos pensarán que tanto dolor y lágrimas están siendo echadas en vano, Alex nunca tuvo a Vincent, y le estaba rindiendo luto como si hubiera perdido una parte de él mismo, una que nunca iba a recuperar, y era verdad, nunca le tuvo como hombre, pero sí como amigo, confidente, protector, familia, y sentir que todos estos años la persona que tanto amó, y que dijo protegerlo de todo, ahora le había roto de la peor forma, le estaba destrozando, en disímiles partes, con fuerza, como si él fuera cristal y le golpearan con un martillo hasta hacerlo trizas. ¿Qué había hecho mal? Su cerebro dijo, tenemos una larga lista. Su corazón, me entregaste por completo. Las lágrimas no pararon, hasta quedarse dormido. ____________ Despertó con un dolor de cabeza monumental, antes de darse un baño, salir al balcón y respirar hondo prometiéndose que el día podría ir mejor, antes de bajar al restaurante de hotel donde según le dijo la joven que le había atendido, en las mañanas durante el horario del desayuno, era un buffet para todos los ocupantes del hotel, buscó su móvil por algún lugar antes de golpearse el rostro con la palma de su mano suavemente y recordarse a sí mismo que lo había tirado en la basura, como si fuera rico y pudiera darse ese lujo, bufó mentalmente, con una mueca, tarareando la melodía de alguna canción de la que no recordaba el nombre, con su billetera en el bolsillo, bajó al comedor y se dispuso a desayunar. Se sirvió algunas frutas, quesos y tostadas, así como jamón, café y una rebanada de dulce, tenía mucha hambre y no sabía si era por el cambio de ambiente o qué, pero era muy bienvenida después de días de angustia y morir lentamente. No había tomado el primer sorbo de café cuando el ruido de la silla contigua al ser corrida le hizo tener toda intención de disfrutar su manjar, Alex alzó la vista y una ceja, ladeando el rostro mientras miraba como un chico todo risueño tomaba asiento a su lado, acomodando su desayuno, si es que se le podía llamar así, ese hombre había asaltado el buffet con artillería pesada, él podría alimentar a Mat y Elliott con toda esa comida, negó y suspiró intentando concentrarse en su propio alimento, resultando difícil al sentir al desconocido removerse en la silla al mismo tiempo que comenzaba a cantar alguna canción extraña que jura podría usarse en algún ritual satánico, Alex volvió a observarlo, era de cabellos rizados y rubios y su piel era dorada, quizás está de visita, pensó, tentado a ignorar al hombre, comer rápido y salir de allí, sí eso, una excelente opción si este no hubiera golpeado la mesa y comienza todo un espectáculo de lo que podría ser el toque de algún sólo de batería o de otra forma el hombre estaba muy loco. Alex abrió los ojos en demasía y miró a todos lados, venir a casi el otro lado del mundo a pasar vergüenza no estaba en sus planes. —Deja de hacer eso—dijo Alex sobrepasado por tal espectáculo, queriendo tener un maldito desayuno tranquilo, pero el chico no parecía entender, audífonos, pensó, al mirarle el oído izquierdo donde un pequeño earphon n***o inalámbrico se dejaba a ver, pensó en sólo levantarse e irse a otra mesa, miró alrededor con más atención, j***r, todas estaban llenas, repasó de nuevo al chico, apretó los dientes en una mueca molesta, él había llegado primero, en un movimiento rápido le quitó el audífono al chico quien le observó sorprendido por los primeros cinco segundos antes de sonreír. —¿Qué carajos?—la voz de Alex salió incrédula ante su actitud. —Lo siento—soltó con una enorme y brillante sonrisa, Alex jadeó completamente insultado, el acento fuerte le dijo que definitivamente no era nativo del lugar—Interrumpí tu desayuno—no era una pregunta. —Sí, y agradecería mucho si lograras reservarte tus demostraciones musicales para ti mismo—mordió más avergonzado que enojado, el chico parecía perdido con sus palabras antes de caer en cuenta de que había estado cantando y moviendo los brazos junto a la música teniendo la delicadeza de sonrojarse y parecer apenado, la mueca de Alex parecía incluso más mortificada, negó soltando el audífono sobre la mesa y listo para coger sus cosas e irse, si el agarre en su muñeca no le hubiera detenido, encontrando un par de orbes azules y dulces como los de un cachorro triste. —¿Desayunas conmigo?—el chico parecía incómodo con la pregunta pero el agarre era firme, Alex le miró como si le hubiera salido una cabeza extra ante esa actitud, es que, era como ver un maldito perro enorme siendo todo adorable, y el jodidamente no sabía qué hacer, estaba triste y frustrado y molesto y quería seguir así, no sentir ternura por el chico desconocido maleducado aka loco. —¿Perdón?—el chico desvió la mirada. —No me gusta comer sólo—susurró—Por favor—volvió a sonreír, y aflojó el agarre cuando vio que Alex ya no estaba luchando, mas no lo soltó—No hay más mesas y soy muy buena compañía—dijo como si estuviera orgulloso de sus palabras, Alex le miró escéptico específicamente por la parte de buena compañía, él pareció captarlo—Es enserio, además, te veías sólo—Alex resopló ante lo obvio. —Estoy solo—el rubio asintió jalando suavemente la muñeca hasta que volvió a tomar asiento a su lado, le miró atentamente y directo a los ojos, estos tan claros y nítidos y maldición Alex se removió incómodo, parecía que podía verle el alma. —Y triste—Alex alzó una ceja sin comprender—Me senté junto a ti porque te veías muy triste, como un perrito apaleado bajo la lluvia, o como un niño que le quitaron su juguete favorito, oh no espera...—pareció pensarlo mejor—Como si hubieras perdido una parte de ti. Alex pestañeo. —¿Quien coño eres o quién te crees para decirme eso?—el rubio se encogió de hombros y le sonrió. —Soy Callum—se presentó extendiendo la mano con un guiño, al ver que el contrario no la tomaba se abrió camino por propia cuenta y tomó la contraria completando el saludo—Y creo que nada vale lo suficiente la pena para que unos ojos tan bonitos estén tristes. Alex no emitió palabra pero había algo allí, la sonrisa, los ojos brillantes y sus palabras, y Alex se olvidó que ese chico había interrumpido su preciado desayuno y también que lo quería muy lejos antes de suspirar y el atisbo de una sonrisa cruzó su rostro, Callum era raro. —Alex. Mi nombre es Alex. Resulta que Callum había venido de vacaciones con unos amigos, y que estos le habían dejado tirado para irse de juerga a algún lugar que el rubio no recordaba pero que definitivamente tampoco le interesaba, habían desayunado juntos y Alex aún no entendía donde ese chico había metido tanta comida, y más intrigante aún, si siempre comía así, ¿cómo diablos tenía ese cuerpazo?, Callum era alto, esbelto y atlético, no era musculoso pero sí tonificado, con la cantidad de volumen exacta para verse jodidamente bien, Alex le miró y apreció sin morbo alguna, era hermoso y parecía tener mucha energía, así como un montón de historias que contar al parecer. —Bien, Alex, tu y yo, tendremos hoy una cita—había dicho el chico limpiándose la boca con una servilleta y tomándolo de la mano, Alex se zafó y le miró incrédulo. —No, no tendremos una cita, desayunamos juntos como querías—señaló hacia dos direcciones diferente—Ahora cada quien por su camino y bonita vacaciones—finalizó antes de dar media vuelta y sin dar el primer paso ser arrastrado por la tela de camiseta como si fuera un niño. —He dicho que tendremos una cita, yo estoy aburrido y tú triste, nos vendrá bien. —Ni siquiera me conoces—rezongó intentando zafarse, bueno con su 1.67 contra el posible 1.85 de Callum era un poquito difícil, el rubio se detuvo haciéndolos chocar y giró mirándolo a los ojos, Alex tomó aire antes de hablar—Sólo quiero descansar. Callum le miró y le tomó el rostro con ambas manos. —Alex, la vida tiene dos caminos, felicidad o tristeza, no hay puntos medios y tu ya pareces estar en el lado oscuro de estos, así que hoy amigo mío, tú te vas a divertir, al menos mientras estés aquí en este paraíso en mi hermosa compañía—Alex evitó resoplar ante eso—Vas a ser feliz. ¿Me entendiste? Alex quiso negar y mandarlo a la mierda, Callum podía ser un vendedor de órganos o algo raro pero, le miró a los ojos, oh mierda está bien, al menos moriría feliz. —¿A dónde vamos?—Callum sonrió. —Así está mejor. ____________ En Londres las cosas no iban bien, Vincent parecía un mar de furia interminable, un volcán a punto de entrar en erupción, y Lucian lo sabía, Vincent nunca fue alguien fácil con quien tratar, era arisco y mal portado incluso si una vez que le conocías a fondo resultaba ser un buen amigo, al menos para él, porque si reúne la opinión de Matt y Ellian ellos dirán que es pura mierda y con toda su razón, así que no le sorprendió mucho abrir la puerta ante el sonar insistente del timbre y encontrar a la novia de Vincent al borde de las lágrimas en la puerta, Lucian había mirado hacia atrás por encima de su hombro encontrando la mirada de Matt y una ceja alzada que no le daba buena espina antes de verlo negar cansado y asentir, dejó a la chica pasar y le brindó un té puesto que esta parecía al borde un colapso. —¿Ha pasado algo?—preguntó una vez esta parecía más serena, ella asintió. —Vincent está como loco, llegué hoy a su departamento y lo encontré destrozado, todo, por completo—susurró bajo y temblando, Lucian miró a Matt que apoyado en la encimera parecía un poco aturdido—No quiere hablar conmigo, sólo me gritó y corrió del lugar como si no fuera nada—la chica parecía querer volver a llorar—Había botellas y colillas por todos lados, Lucian—miró al hombre—No sé qué está pasando, pero VIncent parece otro y no sé a qué se debe ese cambio—se dio un sorbo de té—¿Tú sabes algo? Nos casaremos pronto, esto no es bueno—Lucian miró a la pelinegra sin saber qué decir exactamente. —Es Vincent siendo un idiota, nada nuevo—dijo esta vez Matt, ella le observó como si se acabara de dar cuenta de su presencia en la habitación—Tu tranquila, es como el periodo de ustedes, ya se le pasará. Si no es que se pone peor, pensó Lucian. ____________ La tarde había corrido y Callum parecía no agotarse, había llevado a Alex a varios lugares, desde un parque acuático, hasta la playa, un puesto de comida ambulante y finalmente a una cafetería donde tuvieron un almuerzo tardío con mucho picante y comida grasosa que a Alex le encantó, antes de decirle que en la noche irían a bailar, Alex no estaba muy seguro de aquello ni tampoco de como Callum parecía ser muy conocedor del lugar siendo turista, pero entre miradas de cachorrito, sonrisas debilita corazones y lágrimas falsas logró convencerlo. La noche había llegado y Alex estaba o sentía muerto de cansancio pero extrañamente lleno de energía, con todo lo raro que pueda sonar eso. Se había puesto una pantalón de mezclilla apretado, sí el mismo no lo usara diría que es imposible, más cuando sus piernas aunque largas eran gruesas y bueno, su trasero no era precisamente plano, pero ahí estaba con su camisa negra de fina tela, el cabello peinado a un lado y un par de botas negras, se sentía bien mirándose al espejo, maldición, se veía sexy y comestible, con su piel sensible por el sol y el agua salada, y como si no fuera ser de otra forma sonrió antes de bajar a la recepción donde se encontraría con Callum y precisamente estaba allí el rubio, con un atuendo parecido sólo que llevaba bermuda y una gorra negra que cubría sus pelos rubios según porque, lo tenía hecho un asco. Llegaron a una especie de discoteca, antro, le había corregido Callum con su mal intento de español y entraron, Alex nunca fue de fiestas, pero se encontró tomando un mojito y bailando al compás de la música y preguntándose mientras movía su cuerpo si ese fue el problema, amaba bailar, mucho más cantar y divertirse así como socializar, su timidez había mejorado con el paso de los años y aún así prefirió mantener, su mundo se redujo a Vincent y a Matt y Ellian de vez en cuando, hasta que Lucian también entró en la ecuación, podría haber hecho más amigos, claro pero andabas tras Vincent, le recordó su conciencia, las oportunidades estuvieron, salidas, nuevos amigos, nuevos amores, tonterías de juventud que pudieron marcar una nueva pauta pero él las rechazó, él decidió que no las necesitaba, ahora mirando a Callum quien se movía como poseído y gritaba al ritmo de Imagine Dragons y después parecía hacer alguna especie de baile raro con su trasero al ritmo de lo que le dijo era trap mientras parecía rapear, Alex sintió que una bola de amargura se instaló en su garganta lista para consumirlo. Callum observó a Alex, el chico parecía perdido en sus pensamientos, y eso no era bueno, no había que ser adivino para saber que algo estaba mal allí, Callum era un florenciano, en jerga podría se traducir como un amante de la vida, de la felicidad y no rendirse, no había mentido cuando le dijo a Alex que parecía triste, esa había sido la razón por la que había tomado asiento a su lado el lado super heróico de Callum apoderándose de su cuerpo, como si su presencia—según sus propias palabras—sanadora tuviera algún efecto en el chico, lo comprobó, la tristeza apabullante que le consumía lentamente y le estaba matando por dentro, Callum no creía en muchas cosas pero sí en el destino y quiso creer que él y Alex se había encontrado por alguna razón, el chico pequeño y rubio y jodidamente bonito parecía estar pasándola mal y él quería ayudarlo a sentirse bien, y quizás en otro momento le hubiera coqueteado un poco, pero con la a veces perdida mirada de Alex en el horizonte le confirmaba que no era eso lo que necesitaba, así que se conformaría con verlo un poquito más feliz, por eso le tomó de la mano y cuando la música volvió a cambiar a una lenta como si necesitaran que todo el mundo se calmara un poco y resonó por todo el lugar "Lo vas a olvidar" de Rosalía y Billie Eilish, le abrazó fuerte y le susurró la frase en el oído mientras se movían juntos en medio de la vista, sintió a Alex tensarse antes de devolverle el abrazo y algo húmedo mojar su camisa, Callum besó la rubia cabellera y sonrió ligeramente melancólico. Todos han tenido un corazón roto, y todos lo superarán eventualmente. ____________ Salieron del antro a las cuatro de la mañana, no fueron directamente al hotel sino a la playa, con un six packs de cervezas a mirar la luna. —¿Cómo se llama?—preguntó Callum, Alex no lo miró todavía avergonzado por sus lágrimas pero poco interesado en ocultar lo que era evidente. —Vincent—Callum chifló bajo. —Bonito nombre. —Justo como su dueño—se dio un trago—Y un maldito hijo de perra—Callum no emitió criterio, dejaría desahogar a Alex sus dolores—Amigos desde pequeños, creo que eso debería significar alguna maldita cosa en este mundo. —Lo hace—apoyó, Alex asintió Callum pudo ver el brillo de lágrimas retenidas y también la furia. —Lo amé por ocho años, tan mal, y tan jodido que ni siquiera yo puedo creer lo bajo que caí—el nudo en su garganta se hizo presente—Y él lo sabía, lo supo cada maldito día, y no hizo nada, no tomó en cuenta que era su amigo, él sólo dejó que me humillara durante ocho años. —Es un maldito hijo de perra—Alex asintió dándole la razón—Pero aún lo amas—la risa amarga de Alex no le gustó en lo absoluto. —Como no tienes idea. —Es jodido sabes, pero te entiendo Alex, una vez estuve ahí—Alex le miró sorprendido como si no pudiera creerlo, Callum rió—No durante ocho años, pero tu me entiendes, amar, profundo, duro y con todo, mientras recibes a cambio nada, con la esperanza de que cambiará, con el ingenuo pensamiento de que todo pasará y después de la tormenta brillará mágicamente el sol—miró a un lado, Alex le prestaba su total atención—¿Quieres saber algo? No pasará. La vida no es un cuento de hadas Alex—el pequeño se mordió los labios y miró al cielo. —Lo sé—Callum negó. —Yo creo que no—se dio un trago—Estás dolido, y más que eso enojado, viniste a Cancún, al otro lado del mundo con la idea de que quizás la distancia pondría fin a todo, pero volverás a tu hogar en algún momento y no servirá de nada—Alex suspiró y miró hacia el mar—No lo hará por un tiempo. —Mi corazón no ayuda mucho. —No es tu corazón Alex—sonrió triste—El ya entendió lo que hizo mal, pero tu cerebro no, y seguirá buscando repuestas, salidas, maneras de sacar lógica a toda la situación—Callum estiró la mano y tocó la sien de Alex—Este nos destruye, Alex—tocó suavemente con un par de golpecitos antes de bajarla al pecho del chico—Este, pocas veces se equivoca. No está mal que ames a ese tal Vincent, pero no intentes entenderlo, él eligió su mierda, elige tú la propia—Alex pareció un poquito más frágil. —Pero duele. —Y seguirá haciéndolo por un tiempo, pero eres más fuerte que eso. La luna no tiene luz propia y aún así estamos enamorados de ella, ¿saber por qué?—preguntó bajo y acercándose a Alex—Es la luz en la noche oscura, como la pequeña ráfaga de claridad al final del túnel—Alex sabía eso, lo sabía—Ahora eres la luna, te mantienes en pie más por otros que por ti mismo, pero eres fuerte, una persona que ha amado tanto, no puede ser de otra forma—los ojos de Alex picaron, ardieron y las lágrimas fluyeron, Callum sonrió y sin miramientos acercó más, cortando toda distancia y dejó un pequeño beso en los abultados labios contrarios—Brillarás, y serás increíble, sé tu propia luna, incluso si tienes estrellas para ayudarte a engrandecer ese brillo—Alex asintió como un niño pequeño y sonrió. —Me besaste. Callum rió. —Eso dificilmente puede ser un beso—el brillo divertido de los ojos del más alto le hizo reír a Alex y sintió ser besado de nuevo, esta vez tomado del rostro y siendo saboreado—También eres muy hermoso—se encogió de hombros—Y soy bisexual—ambos rieron. Alex se sintió bien cuando Callum le sonrió, no había nada s****l allí, y Alex se dijo así mismo que le hubiera gustado tener un amigo como Callum en su adolescencia, y el pensamiento tan rápido como llegó se fue, no, las cosas pasan, cuando, cómo y dónde deben, estaba bien así, estos pequeños cambios eran buenos. Quizás era hora, era tiempo de ser su propia Luna, pero Alex lucharía por más, y se construiría su propia maldita galaxia entera. ____________ Se removió en la cama y apretó los párpados con fuerza, j***r aún no quería levantarse, tenía sueño y le dolía la cabeza, mucho si tenía algo que decir al respecto, a penas había pegado ojo y el JetLag no hacía mucho a su favor tampoco, que parecía durar una eternidad, así que fácilmente podría ignorar los golpes en su puerta y gritos mientras lentamente se volvía a deslizar al mundo onírico. —¡Alex, despierta, bro!—esa voz, fue todo lo que vino a su mente mientras intentaba acomodar sus pensamientos entre la bruma del dueño que aún le perseguía—Los pájaros cantan y el sol ha salido para iluminar tu día...—frunció el ceño ante el inesperado silencio—¡ALEX DUBOIS SAL DE AHÍ AHORA! Oh por dios, gimió bajo antes de levantarse y casi caerse al suelo, tropezando con las sábanas, tomó la camiseta que yacía en el este y corriendo se apresuró a la puerta intentando peinarse. —¿Qué carajos haces?—fue todo lo que salió de sus labios en cuanto abrió la puerta, un chico atlético, alto, en camiseta y de cabellos rubios le sonreía del otro lado totalmente inocente, Alex bufó, ¿Cómo alguien podría tener tanta energía en la mañana, j***r? —Hola mi querido Alex, he venido a buscarte para una excursión entre las profundidades del océano—Alex alzó una ceja antes de ladear el rostro y girar hacia atrás dentro de la habitación donde en la pared el reloj marcaba las 8:00 am, Alex apretó los labios, los ojos e intentó calmarse antes de ver al Callum—¿Estás listo? —Son las ocho de la mañana—susurró como si le doliera simplemente decirlo—Me viniste a despertar a las ocho de la mañana para ir a bucear—gimió como si el hecho pudiera destruirlo. —Claro que sí—Alex quiso golpearlo ante su entusiasta idea mientras se veía entrar en su habitación, suspiró y negó viendo a ese torbellino de energía quien tomaba su maleta y comenzaba a rebuscar dentro de esta ropa para su vestuario del día como si tuvieran la mayor confianza del mundo, y sin poder hacer otra cosa Alex sonrió, sinceramente, justo como ayer cuando se encontró con ese torbellino de cabellos dorados.
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