Mientras respira hondo y sonríe, con el viento batiendo su cabello, cual niño travieso y el aroma del mar se cuela llenando cada sentido de sí, sabe que todo estará bien. Después de caer entre astillas de vidrio que cortaron sin piedad cada tramo de su delicada piel, de que cada quien sufriera las consecuencias de sus decisiones, de callar, de aceptar, de pensar que a veces merecemos tan poco, le había enseñado suficiente y a la vez casi nada. Porque él se ha enamorado y ha sido roto, su corazón pisado y destrozado hasta ser convertido en polvo, se sintió caminar entre áridos desiertos, páramos helados, oscuras noches mientras del cielo llovía fuego, quemando todo hasta los cimientos, dejándolo en nada. Quiso pensar que en algún lugar podría ser feliz, en un universo o realidad distinta

