…que eran hombres con sotanas y capuchas que se acercaban como rezando, pero no se les entendían que era lo que rezaban, a mí me dieron miedo me acerque a mi hermano y abrase su brazo, Mario dijo: —Es un convento. Nadie dijo nada solo veíamos como se iban acercando cada vez más, entonces oímos una vos a nuestras espaldas. —Se les ofrece algo. Era una vos hueca como no de este mundo, todos volteamos y era un monje con la cabeza agachada, Arturo contesto: —Perdón padre es que estaba lloviendo muy fuerte y nos perdimos, pero si usted nos podría decir donde estamos para orientarnos y regresar a donde están nuestros autos. De pronto alzo la cabeza y con horror le vimos la cara, era una cara diabólica con ojos rojos nariz prominente y una boca que sonreía diabólicamente y que nos dijo:

