La mañana siguiente me sentía fatal, apenas pude dormir y debía prepararme para la escuela. Odiaba el uniforme de invierno, aquella chompa de lana gris desataba las peores alergias sobre mi piel, malditas reglas católicas ¿en verdad podré condenar mi alma de ir al infierno si es que no uso una estúpida chompa? No tiene sentido, dudo que a Dios le importe, o que quiera ver sufrir a miles de adolescentes con piel sensible como la mía. - Espérame - escuché una voz detrás de mí, Lucy traía el mismo uniforme y caminaba hasta mi lugar. ¿Por qué a mí no me puede quedar así? - Faith ¿no es así? Disculpa, soy terrible con los nombres, pensé que podríamos ir juntas a la escuela, el trayecto sería menos largo y aprovechamos en conversar. - Claro, me parece bien - respondí - ¿y sobre qué quieres hab

