«Tú empezaste el juego, yo lo terminaré.» ―Jennifer Joshua cerró los ojos y aproveché para salir de mi asombro. Él finalmente me pediría algo, ¡aleluya! Pero... ¿por qué no abría los ojos de una vez? Contemplé su rostro; los párpados cerrados detrás de sus anteojos, el color rojizo subiendo por su cuello hasta las mejillas y sus labios apretados con fuerza. ―¿Estás bien? ―indagué después de un minuto viéndolo en ese estado. No respondió pero pude apreciar el momento exacto en que su ceño se frunció y retrocedió un paso. Sus ojos se abrieron. ―¿Joshua? ―balbuceé esperando una reacción de su parte. Él solo se limitó a respirar. ―¿T-te sucede… algo? ―pregunté preocupada. Por Dios, el chico se había quedado como una estatua, rígido, paralizado en el tiempo. Y aún así, pude ver desesper

