Rio como loca mientras la escucho hablar, me cuenta tantas cosas que me parece increíble que ella, a su edad, sea tan madura. — mi favorita fue una vez que papá tuvo una cita, era su primera cita después de que mamá murió, o al menos eso me había dicho él, entonces estaba tan nervioso que me pidió que lo acompañara… — ¿A una cita?. — era un pobre inexperto, — se encogió de hombros. — ¿Qué se supone que debía hacer? Era un alma en desgracia. — tú eres muy mala.— me llevo una palomita de maíz a la boca. — pero sigue, quiero saber como acabó todo. Su malévola sonrisa se expande por su lindo rostro y llevando varias palomitas de maíz a su boca, comienza a relatar. — gueno… — mastica antes de hablar. — desordeno su cabello. — ¡Pumba! — de acuerdo. — traga y comienza a reír —. Pues mient

