Abro los ojos y me doy cuenta de que he dormido más de lo que creí después de que el sueño me venciera pasadas las cuatro de la mañana. El reloj sobre la mesa de noche marca las nueve, así que decido ponerme de pie y usar el baño. Cuando me aseo, rebusco en el armario encontrando un cepillo y crema para dientes. Satisfecha con al menos sentir mi boca limpia, salgo del baño, tomo el ungüento que dejó Luciano anoche en mi habitación junto a vendas limpias para que pueda cambiármelas esta mañana. Me las quito y las inspecciono, solo una de las dos muñecas aún se ve un poco mal y es la que estaba esposada a la cama; así que me envuelvo solo esa, dejando la otra solo con el ungüento. Estoy terminando cuando llaman a la puerta. —Adelante —murmuro y segundos después las puertas dobles de la habi

