—¿Qué demonios te traes en manos? —¿A qué te refieres? —Levanto la mirada del documento frente a mí para encontrar a Ángelo de pie en medio de mi oficina. —Tu cambio de actitud hacia Lena. Se supone que tienes un propósito para ella y ahora eres el marido complaciente. Me reclino en mi silla y lo miro un par de segundos. se lo que pasa por su cabeza, él piensa que Lena Vitale está comiéndome la cabeza. Pero no podría estar más alejado de la realidad. —Se cazan más moscas con miel que con vinagre, Ángelo. —Entrecierro los ojos. —Y déjame decirte que me estoy cansando de tu maldita actitud de mierda. Así que bájale a tu tono y tus modos. ¿Entendido? Toma asiento en la silla frente a mi escritorio. —Lo siento, pero es que no me agrada tu acercamiento con esa mujer. No está en los planes

