Entonces así es como se siente tener poder, pienso mientras recuerdo la expresión del encargado cuando Luciano había ordenado que la cerraran exclusivamente para ella después del desagradable incidente en la otra tienda, donde una dependienta me había tratado con desdén. Sin embargo, en esta tienda, una de las dependientas me ayudó a escoger algunas cosas y ordenaba a las demás ir por ellas y la pila del probador no hacía más que crecer al tiempo que sentado en un sofá de cuero, Luciano esperaba y era atendido como si el maldito emperador hubiese pisado el lugar. Aunque debo admitir que la atención me tomó por sorpresa y al mismo tiempo me sentí bien. Pero empiezo a conocer al hombre y sé por dónde va todo esto. Me miro al espejo del probador, alisando el exquisito vestido rojo que cae s

