Ella tomó valor, golpeo con el puño suavemente el lavabo de marmol y salió del baño. Pero en cuanto salió se quedó tildada junto a la puerta. —¿Por qué tienes esa cara? Es como si nunca hubieses venido a un lugar como este... —la tomó de la mano y la arrastró hacia él. —Es que nunca vine a un lugar como este —se mordió el labio inferior con el corazón palpitando fuerte. —Entonces tranquila, no haremos nada que no hayas hecho antes... —la llevó hasta la cama, la recostó y él se posó sobre ella. Con un movimiento ágil, subió la mano por la falda de su vestido. En ese momento se dio cuenta de que ella estaba temblando y contraía cada músculo del cuerpo al sentir su roce. Apartó los labios para mirarla—. ¿Te sientes bien? —se preocupó por su estado de salud. —Marcos... no me siento lista..

