CAPITULO 14

1148 Palabras
CAPÍTULO 14 POV AURORA Ser una mujer presa de tu destino, una consecuencia de un amor prohibido, de un pecado del cual no soy responsable, ahora me pasa factura. Tengo que cargar con las culpas de otros sobre mis hombros, con un legado que nunca pedí. Mis padres, dos seres sobrenaturales que me trajeron al mundo sin considerar el peso de mi existencia, me condenaron a una vida de persecución e infelicidad. Estas son las reflexiones que me atormentan cada vez que la tristeza me invade, cada vez que la soledad me abraza. El hechizo de localización fue un fracaso. —Entiendo que no funcione porque ellos y yo no tenemos ningún vínculo real —le digo a Ester, intentando mantener la compostura—. No tengo nada de ellos que haya sido hecho para mí con amor. Ester frunce el ceño y me observa con firmeza. —No me gusta que hables así. Ellos te cuidaron, ¡sí! Fueron duros contigo, pero lo hicieron para protegerte. Ya deberías haberlo entendido. Sus palabras golpean mi corazón como una piedra. ¿Cómo puedo entender algo así? ¿Cómo aceptar que la frialdad y la distancia puedan ser una forma de amor? Cualquier otra persona en mi lugar habría desistido, habría dejado que el destino decidiera su suerte. Pero no soy así. Ellos pueden no haber sido cariñosos, pero hicieron sacrificios por mí, y ahora es mi turno de devolverles el gesto. Haré todo lo que esté en mis manos para ayudarlos. Son lo más cercano a una familia que tengo, aunque nunca lo hayan demostrado de la forma en que yo deseaba. Decido descansar un poco antes de intentarlo de nuevo. Subo a mi habitación y me recuesto en la cama. La suavidad de las sábanas no logra calmar la tormenta dentro de mí. Apenas cierro los ojos, la imagen de Lorenzo y sus palabras me invaden una vez más. "Aléjate de mí. No te convengo." ¿Por qué me afectan tanto esas palabras? ¿Por qué siento que mi mundo se tambalea al pensar en él? Lorenzo es un enigma que no logro descifrar. Una parte de mí quiere huir, pero otra parte... otra parte se aferra a la idea de estar cerca de él, como si mi alma dependiera de ello. Es un imán, una fuerza inevitablemente atrayente. Días después... Estoy cansada, tanto física como mentalmente. He intentado de todo para localizar a mis padres adoptivos, pero nada funciona. Cada nuevo intento fallido es como un golpe directo a mi espíritu. El miedo se ha instalado en mi pecho como un huésped indeseado. ¿Y si no los encuentro a tiempo? ¿Y si mueren por mi culpa? La culpa es una carga que parece imposible de sacudir. Por si eso fuera poco, esa mujer de mis sueños, esa figura oscura y fría que se ha convertido en mi pesadilla recurrente, se hace más fuerte cada día. Es como si hubiera algo entre nosotras, un lazo invisible que me ata a ella. Hay noches en que la siento más real que nunca. Su mirada helada, su sonrisa cruel... Todo en ella me llena de terror. Y lo peor es lo que despierta en mí. Cada vez que sueño con ella, mis poderes se vuelven más inestables, más peligrosos. Una vez, al despertar de un sueño en el que esa mujer me hablaba con su voz áspera y perturbadora, confundí a Ester con ella. Mi mente nublada me hizo atacarla. Solo su rápida intervención logró detenerme antes de que pudiera hacerle daño. —Aurora, no puedes dejar que te controle —me dijo Ester ese día, con su voz firme, aunque sus ojos reflejaban preocupación—. Esa mujer está intentando manipularte. No le des ese poder sobre ti. Pero no es tan simple. Cada vez que ella aparece, es como si una parte de mí quedara atrapada en su sombra. Y esa parte... esa parte quiere rendirse a su llamado. Tengo miedo, miedo de lo que estoy haciendo, miedo de lo que puedo llegar a ser. Esto me está consumiendo. El pueblo está sumido en el caos. Al parecer, el padre de Lorenzo ha ofrecido una gran suma de dinero por encontrar a alguien. Ester no me ha dejado salir de la casa, insiste en que es por mi bien, que debo mantenerme alejada de cualquier cosa que pueda distraerme de mi objetivo. Pero en el fondo sé que esa búsqueda tiene que ver conmigo. No entiendo, ¿por qué ese hombre querría encontrarme? ¿Qué buscan de mí? Todo en mi vida es cada vez más confuso, como una neblina espesa que no puedo disipar. Quiero respuestas, quiero salir de esta prisión que me impone Ester y buscar claridad. Más que nada, quiero ver a Giulia. Sé que ella puede ayudarme a entender lo que está sucediendo. Decido tomar cartas en el asunto. Con algo de culpa, pero mucha determinación, realizo un hechizo para dormir a Ester. Su respiración se vuelve serena, y sé que estará bien. Salgo de la casa con cuidado, el corazón latiendo rápido por el riesgo que estoy tomando. Tomo mi teléfono y llamo a Giulia. Le pido que nos veamos en nuestro lugar de siempre, pero antes le suplico que revise si Lorenzo y los demás están por allí. Su respuesta me inquieta: —Aurora, hace días que no sabemos nada de Lorenzo. La última vez que lo vimos fue... aquel día, cuando te dijo que te alejaras de él. Estoy segura de que todo esto tiene que ver contigo. Su tono está cargado de insinuaciones. Giulia siempre ha sido perspicaz, y temo que haya comenzado a atar cabos. A pesar de todo, me siento aliviada de tenerla cerca. Es la única persona en quien confío plenamente. Ella sabe mucho más de lo que aparenta, pero ha guardado silencio sobre mi secreto, incluso después de nuestro extraño encuentro la última vez. Pienso en mi lunar, en la marca que esconde un gran misterio. Nadie más lo sabe, y aunque Giulia lo ha visto, no ha dicho nada. Es una señal para mí de que puedo abrirme con ella, contarle lo que me atormenta. Necesito hablar con alguien, sacar todo este peso de mi pecho. —Está bien, Giulia. Nos vemos en el lugar de siempre —respondo finalmente, mi voz temblando con una mezcla de ansiedad y esperanza. Cierro los ojos unos segundos antes de emprender el camino. No sé qué me espera esta noche, pero estoy decidida a enfrentar lo que venga. Minutos después… Llego al lugar de siempre y Giulia en cuanto me ve se levanta, corre para abrazarme. Me aferro a ese abrazo, lo necesitaba tanto, que la dejo salir algunas lágrimas de mis ojos. Giulia puede notar mi angustia y me mira con un poco de tristeza, con dolor es sus ojos, con incertidumbre en su mirada.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR