Erick La oficina estaba en completo silencio. Solo el leve tic-tac del reloj marcaba el paso del tiempo, y el sonido seco del papel al pasar entre mis dedos. Tenía varios contratos sobre el escritorio, propuestas de alianzas, informes del sector inmobiliario y un nuevo proyecto en Dubai que prometía ingresos multimillonarios. Todo lo que siempre había deseado… estaba ahí, frente a mí. Y sin embargo, no podía concentrarme. Había algo que me incomodaba, que me rondaba desde anoche. Algo en mi pecho que no sabía cómo nombrar. Volví a mirar el expediente frente a mí, leí la misma línea tres veces y no comprendí una sola palabra. Tomé mi pluma, anoté una observación, la taché y resoplé. Maldición. El teléfono fijo sonó. Una vibración profunda, aguda y molesta. —Habla Evans —respondí con t

