Enrique: Han pasado varios días desde la última vez que la vi, tengo impregnado en mi mente esos ojos color miel y su sonrisa dulce.
—¿que tanto piensas? mi amigo entrando a la oficina sacándome de mis pensamientos por ella.
—estas loco, en nada
-¡como que en nada! hace días que te veo tan... desorientado contesta búfonamente.
-¡mira quien lo dice! el mismo que no puede conciliar el sueño por andar en sus parrandas le recrimino con burla.
-si, pero por lo menos me divierto, ¿y tu? no has salido y ni sabes que se ha hecho tu noviecita, la futura esposa del gran Enrique De Santis
–claro que lo sé... estará arribando al país hoy contesto sin ganas de nada.
– ¡mira amigo! no se como te enredaste así en un compromiso tan grande reprocha mi fanfarrón amigo y a penas sonrió, además es cierto, jamás pensé en esto del matrimonio y si acepte fue por la presión que ejerció mi familia solo por el simple hecho de que a mis veintiocho años ya debía dejar al próximo heredero para la compañía de Motocicletas Deportivas "De Santis". Julia ha sido mi relación más “estable y duradera" así que era obvio que por eso debía pedirle matrimonio aunque ni yo mismo se si quiero pasar el resto de mi vida con ella.
Andrew se retira dejándome solo, él ha sido como un hermano para mi, nos conocimos en la secundaria y por ello se tantas cosas de su vida como el de la mía. Es el Gerente de la compañía y siempre ha sido alguien que se destaca por ser sobresaliente pero eso lo opaca el ser mujeriego a toda costa, vivo con mis padres y mi prima, quien a veces es un terremoto a morir, es cariñosa y risueña, sus padres fallecieron hace dos años en un accidente automovilístico y por ende siendo su única familia la hemos adoptado como a otra hija, es inteligente y audaz, aunque eso siempre signifique que este fastidiándome todos los días, pero aún a así la quiero mucho, tiene veinte años y la cuido como a una hermana, además no dejare que ningún idiota la lastime o se las verán conmigo. Aunque no se porque ni a ella ni a Andrew les cae bien Julia, siempre le han hecho gestos desagradables y para nadie es un secreto que la odian hasta verla en pintura.
-¡no seas asi Enrique, anda déjame ir con mis amigas a comer una pizza! insiste mi primita casi suplicándome, claro como siempre, es una dramática, para mi se merece un Oscar.
-¡No Estefani! no hasta que apruebes química respondo serio con ella.
-Mira, solo esta vez y te súper prometo que si pasare con una buena nota este semestre que viene sigue ella hablando mientras pone esos ojitos de gato.
-¡esta bien! pero que sea la última vez, además... iré contigo contesto poniendo los ojos en blanco y derrotado por mi prima.
-¡por eso te amo! grita eufóricamente dejándome casi sordo, sonrió ante eso, como negarme a quien considero una hermanita.
Los siguientes días con la toma de posesión se vino demasiado trabajo por hacer, fueron días de mucho estrés, para el día viernes solo deseaba desaparecer de la compañía
asi que cuando veo que son las ocho de la noche tomo mi saco y me dirijo a beber algo, solo quiero un poco de “distracción”. Llego a un pequeño bar de la zona y pido algo fuerte para arrancar la noche, no habían transcurrido ni quince minutos cuando veo a dos tipos molestando a una de las camareras, oigo como trata de pedirles que la dejen en paz, lo cual me fastidia y me pongo en pie para por lo menos auxiliarla.
-¡señores dejen en paz a la señorita! intervengo con voz seria y los dos tipos altos me ven molestia.
-¡tu ni te entrometas idiota! me recrimina uno de ellos poniéndose en pie.
-¡claro que me meto estas molestándola! respondo poniéndome regio.
-señor por favor, no quiero problemas dice la suave y cálida voz de la chica y cuando volteo a verla... ¡no puede ser! es ella... vuelvo a quedar como un idiota al verla tan... hermosa como siempre, aunque no se veía tal cual como aquella noche, porque llevaba su cabello atado en un moño bajo, un maquillaje tan natural y esa sonrisa que delata su inocencia adorable.
-¡a ver muñeca deja tus sarcasmos y dame un beso! le dice el tipo moreno barbado, lo volteo a ver y lo fulmino con la mirada.
-¡vámonos de aquí! digo con voz de mando tomándola a ella por la muñeca para sacarla de allí.
-señor... por favor, estoy trabajando suplica mientras camina a mi paso rápido.
-Déjalo contesto como si fuera una orden, estoy tan acostumbrado a darlas que se me olvida por completo dejar de hacerlo fuera de la empresa.
-pero —dice ella y me mira confundida.
-¡a ver tu guapo! deja a esta niña acá, además esta trabajando o me harás perder grandes ganancias llega diciendo la mujer de cabello rojo con su cigarrillo en la mano derecha.
-Lo siento señora pero ella se viene conmigo contesto sin dejar de verla a ella.
-por favor galán, primero paga la cuota y te la puedes llevar toda la maldita noche si quieres contesta irónicamente.
-¿disculpe? respondo ahora confundido.
-¡claro eso es lo que quieres verdad! una buena noche con la "nueva" sigue hablando mientras se contonea provocativamente.
-¡que clase de lugar es este! digo con molestia.
-mira guapo, a mi no me vengas con eso, saca el dinero y te la llevas si quieres sigue ella insistiendo, volteo hacia la dulce mujer de los ojos color miel y esta tan aterrorizada, como si pareciera que fuera real lo que su "jefa" dice.
-Lo siento, pero me la llevo insisto tomándola a ella del brazo, salimos de allí y al llegar al estacionamiento, le hago señas para que suba al auto a lo cual se niega rotundamente, y no entiendo por que.
-¿que pasa? digo con un tono de voz tan suave.
-Lo siento señor, mire solo déjeme ir responde y veo en su rostro que esta asustada.
-Pero... no hare eso, además es tarde y una mujer tan linda como tu no debe andar sola en las calles respondo de una manera tal natural.
-Si lo se pero... -balbucea ella bajando su linda mirada.
-No te hare nada, y no pretendo hacerlo, solo te llevare a tu casa contesto y... ¡dios! quisiera tocar esa piel tan suave, pero me contengo.
-se lo agradezco pero tomare un taxi insiste ella y antes de que se diera la vuelta la tomo por el brazo y hago que suba conmigo al auto, durante el camino no decía nada, volteaba su mirada hacia fuera y por las altas horas de la noche que era hacia frio y era más que evidente que ella lo tenía, detengo un tanto el auto en esa enorme calle oscura y casi desolada y ella voltea a verme con una mirada nerviosa, lo cual me parece tan dulce de su parte.
-Toma, debes estar sintiendo frio digo poniendo mi saco sobre sus hombros.
-Gracias a penas me contesta pero con esa sonrisa de lado que aparece en su rostro para mi lo es todo. Arranco de nuevo el motor y sigo mi rumbo, no se como pero recuerdo tan bien la dirección de su casa, sin siquiera pedírsela. En cuanto llegamos, parqueo el auto y ella se quita el saco para devolvérmelo a lo cual me niego rotundamente.
-No es necesario, además hace frio y te puedes congelar digo mientras mi mirada busca perderse en la de ella.
-Gracias por traerme joven responde con timidez.
-No es nada... -digo y muero por saber su nombre pero me contengo, además seria demasiado obvio creo yo. Me despido de ella, pero el dejar mi saco será el pretexto justo y necesario para volverla a ver aunque sea una vez más.
Esa noche llegue a casa y de mi rostro no podía quitar una sonrisa que jamás había tenido en los labios, pero solo ella lo logro provocar en mí y eso que apenas la conozco.
Andrea: Agradezco que ese hombre apareciera, esos tipos solo querían diversión, después de lo que volví a hacer mi prima llego mucho mas furiosa que la primera vez, ahora tengo una doble deuda que pagar, todo por culpa de esos hombres que solo buscan "eso". Pero ahora no se que hare, esa noche después de haber salido del bar, me llamo mi jefa "madam" y me recrimino el haberme salido con un tipo que no pago por mis servicios además yo no estoy ni estaba para esas cosas y se las había dejado muy en claro, pero ahora no se que hare ya que perdí mi trabajo.
Dos días después de ese incidente seguí buscando en los periódicos oportunidades de empleo pero no tuve éxito alguno. Me recuesto en el pequeño sofá de la sala y veo hacia el techo pensando que haría ahora si no encuentro algo. Y cuando veo mi mirada se pierde en aquello... su saco olvide enviárselo al "chico lindo de ojos azules", lo tomo pero recuerdo que... ni siquiera se donde trabaja o vive, y veo que de allí cae una billetera, la tomo y abro, noto en su interior una tarjeta con una dirección la cual me hace pensar o es de su casa o el lugar donde trabaja, justo lo que necesitaba, le pido de favor a uno de los vecinos, Collin quien es mensajero para que me eche una mano y poder devolvérselo al apuesto hombre de los ojos azules aunque admito además de guapo es educado.