Capitulo 3

2164 Palabras
Observa que se muerde sus labios y no despega su mirada de él. Eso lo ponía más nervioso todavía, intenta mantenerle la mirada también pero no era lo mismo. Respira hondo, unos fans de Abby los interrumpe —¿Puedes sacarnos unas fotos?— preguntan emocionadas por verla.  Luke sonriendo, toma el celular y les saca varias fotos. Al terminar cuando se volteó nota que Abby sale de la cafetería sin avisarle, la persigue —Te llevo a tu casa— sostiene.  Les había sacado varias fotos con sus fans, se detuvo a observar como era su actitud frente a las personas que no conocía. Llego a la conclusión que entrega mucha confianza y no podía diferenciar lo que es ella con los demás. Se le estaba escapando sin conseguir que lo vea como alguien amigable, corre atrás de ella y no sabía que inventar hasta que le ocurre algo. Luke se acerca tanto que se hace notar a su lado. Levanta su mano para frenar un taxi, abre la puerta y se voltea a verlo. No resiste esa necesidad y lo toma del rostro, se acercan —¿quieres venir?— pregunta.  Los nervios le invadieron todo el cuerpo, sus hermanos vinieron a su cabeza y negó —No, tengo que trabajar mañana — dice mirándola.  Le da un beso corto en los labios —Eres todo lo que está bien y yo soy todo lo que está mal, Luke. Llámame mañana si quieres que nos veamos — le da una tarjeta de contacto y otro beso más en los labios.  Se quedó parado con la tarjeta entre sus dedos, mirando como se iba en ese taxi y todo lo que sabía de esa mujer despareció en esos segundos. Había mareado todos sus pensamientos y golpeó su cabeza con sus manos —Es tu jefa— se repite.  Había sido una noche larga para su primer día de trabajo, llama a Murray que lo atiende informándole el horario que debía aparecer en la discografía. Mientras que Abby abre con todo la puerta de la casa que compartía con Murray.  La enfrentó —¿Dónde estabas?— pregunta enojado. Lo esquiva, tira las llaves arriba de la mesa y sonríe —Disfrutando mí juventud, Mu— sostiene.  Se sirve un vaso de agua, revisa el celular y ve varias notificaciones con fotos de ella con ese hombre en aquella cafetería. Le muestra la pantalla a su representante que se acerca rápidamente y reconoce a Luke.  —Sabes que esas fotos mañana serán tema para hablar en la prensa — advierte. Termina de beber agua, sonríe como nunca y eleva los hombros —No me interesa, necesito tener a este hombre a mí lado y lo demás que se pudra — sostiene.  Murray no dice nada, quizás, fue mala idea llevar a Luke Rawson a la discografía y debía enfocarse en que Abby se recupere y sea la misma de antes. Necesitaba sacarse de encima a ese tipo cuánto antes porque la conocía muy bien.  Le da un beso en la mejilla —Descansa que mañana tenemos mucho trabajo— ordena.  Al día siguiente... Luke tenía dos hermanos, uno estudiando economía y otro terminando el colegio. Fue muy pronto la pérdida de sus padres, que debió abandonar toda su carrera militar para ser el sostén de ellos, sacrificó su vida y lo que le gustaba para darles un buen futuro. Vivían los tres en un departamento que sus padres les dejaron y desde hace 6 meses están volviendo acomodar su vida a la rutina.  Reparte café con leche para todos. Los hermanos se le reían, miraban las fotos y no podían creerlo.  —En foto te ves más simpático— bromea.  Larga una carcajada —Y mucho más alto — siguen.  Termina de servirles y les saca el celular, lo apaga —Y ustedes cada día son más idiotas — exclama.  Se acomoda en su asiento y lo observa como siempre pero esta vez lucía más cansado —¿Y ella cómo es? ¿Divertida?¿Bonita?— preguntan rápidamente. Asiste con la cabeza y se limpia la boca para seguir comiendo —Es una chica súper lanzada— asegura comiendo esa tostada.  Su hermano lo queda mirando —¿Define lanzada?— pregunta curioso.  —No es tímida y le encanta jugar al límite — dice mientras se voltea a buscar su vaso de jugo.  Se ríe y busca sus cuadernos para ordenarlos —Es Abby en su mejor versión. Esa chica tuvo sexo en un auto y no le importo ni las cámaras — lanza de repente.  Los ojos de Luke se abren tan grandes que los dos hermanos no paraban de reírse y se mantuvo en silencio.  Jugando lo empuja —Michael, ¿te acuerdas esa noticia de Abby?— pregunta.  —Si, ten cuidado porque todo lo que quiere Abby lo consigue y no le importa el precio de nada ni de nadie — advierte.  Se levanta de su asiento —Conmigo no va a conseguir nada, ahora prepárense así los llevo y ocupan su cabeza en otra cosa más importante como el estudio — sostiene.  Todas sus mañanas hacía un recorrido de la universidad de Michael al colegio de Thomas para que sigan sus vidas como si sus padres estuvieran con vida. Luego de dejarlos sale camino a la discografía, estaciona el auto y no ve a nadie. Cruza una enorme puerta de cristal, mira en las paredes puras fotos de discos de los cantantes que han ganado premios y fotos con dedicatorias. Se detiene en la enorme foto y alguien se pone a su lado —Todos se quedan viendo la belleza de Abby — exclama.  Observa de reojos y ve que a su lado hay una chica de su misma edad —Buena foto— se limita a decir para mantenerse al margen con su trabajo.  Le sonríe y extiende su mano —Soy Anna— lo saluda.  Responde al saludo —Luke— sostiene.  Murray al borde la puerta se queda mirando la escena, niega con la cabeza y golpea la pared —Rawson, ven — grita.  Suelta la mano de esa chica —Fue un gusto conocerte, Anna— dice sonriéndole.  Ya en la oficina del representante de Abby, se queda esperando que indicaciones iba a tener pero a cambio recibió una queja. Le arroja una revista —Alejado, eso te pedí pero no. En tu primer día de trabajo y ya eres conocido mundialmente como el nuevo novio de Abby — grita. —Es una chica complicada y le encanta la exposición — empieza diciendo pero lo interrumpe.  Golpea la mesa —Mira Luke Rawson — lo nombra y sigue hablando —El gerente de todo esto quiere que estés al lado de Abby y así lo estarás pero yo como representante no te quiero cerca de ella — informa terminando de sacarse todo lo que guardaba.  Intenta hacer como siempre le enseñaron sus padres a respetar pero creía que esa persona estaba teniendo una imagen negativa de su trabajo y no iba a permitir eso —Lo único que necesito de Abby es información para cuidarla porque para eso se me contrato y nunca me hablaron de su personalidad, la libertad ante la prensa. No es mí responsabilidad que tenga que permanecer oculto y no presentarme como su custodia — asegura enojado después de todo lo que le venía pasando.  —Necesito que ocupes ese escritorio y seas mí asistente personal, así podrás estar al tanto de lo que haga Abby — dice sin retomar la explicación anterior que le había dado.  Observa el escritorio con un par de carpetas encima, y vuelve su mirada — Está bien, señor. ¿Toda la información está ahí? — pregunta señalando las carpetas.  Camina y hace que lo siga hasta llegar al escritorio — Tiene la ficha de Abby, los lugares a los que asiste y su cronograma diario. Sus mejores amigas: Lucila, Fefe y Lula — dice mostrándole cada carpeta.  Una fotografía de cada una en cada carpeta le dejaba saber todo hasta los detalles más tontos del mundo. Las cuatros eran prácticamente hermanas, salían juntas hasta en las revistas y sus padres eran todos empresarios.  —Me pondré al día con todo y después le comento como seguimos — informa.  Se queda leyendo cada carpeta de las amigas de Abby porque necesitaba más información para empezar con su trabajo.  Lee el de Lucila, hija de uno de los socios de la discográfica, recibida hace 2 años en Tecnicatura de administración pero nunca fue capaz de conseguir trabajo bajo sus propios medios y aún sigue viviendo con sus padres. A sus 26 años, tuvo varios novios conocidos pero prefirió la noche, las amigas y los viajes. Es casi la mano derecha de Abby en todo y nunca se pierde un show de su amiga. En cuanto a Fefe, la más responsable del grupo y Arquitecta. Tiene su propio estudio de arquitectura, trabaja de día de lunes a sábado y descansa los domingos y cada tanto sale con su grupo de amigas en la noche. Era la más reservada, casada hace pocos meses con un directivo de la discográfica y confidente de Abby. Por último, Lula la más distraída del grupo. Dejo los estudios para dedicarse al modelaje, no soportó las presiones de los padres, se dedicó a trabajar medio tiempo en un local de comidas rápidas pero lo dejó cuando Abby le ofreció ser una de las personas que le acomodaba la ropa en sus giras y se ocupaba de su vestimenta. Hace años que está trabajando con ella y es la que más la acompaña en las fiestas nocturnas. También es la única que le hace conocer diferentes hombres a su amiga Abby.  Unos gritos en la oficina de Murray lo sacan de su concentración y hace que se asome hasta la puerta. El traje que tenía puesto era parecido al anterior y aún no se acostumbraba a usarlo todo el tiempo.  Arroja contra la pared una tablet y se la veía furiosa — ¡No necesito está mierda! — grita.  —Es lo mejor que pude solucionarte por ahora y me dijeron que no se pueden cambiar las fechas — comenta para tranquilizarla.  Abby parecía no entender y su enojo era más fuerte —Es mí madre y prometí estar en su cumpleaños, planee todo y no puede acomodarme una puta fecha, inútil — grita más enojada todavía.  Luke abre la puerta cuando ve que todo se estaba descontrolando y las personas se acumularon en el pasillo con sus celulares para guardarse esa escena de Abby completamente loca.  —Se escucha todo y las personas están grabando — alcanza a decir.  Abby se voltea con su celular en la mano, su rostro cambia cuando lo ve —¿Qué haces acá?— pregunta.  Murray aliviado le agradeció con la mirada. Luke se pone más derecho para saludar a su jefa —Trabajo aquí — señala.  No sabía que más decir, esa mujer en la noche anterior parecía tan tranquila estaba ahí parada con su mirada llena de odio, enojada y frustrada porque no todo salía como quería. La oficina se convirtió en su campo de batalla y las cosas en su ayuda a sacarse el enojó. Sostiene la mirada, no decían nada y le regala una sonrisa.  Todo se había equilibrado una vez que pudo devolverle la tranquilidad. Nota como se acerca y toma su corbata, lo aprieta más y guiña un ojo —Así estás perfecto— asegura, sacudiendo la camisa. Lleva sus manos también a la corbata de los nervios, retrocede y la observa —Gracias — dice nervioso. —¿Trabajas para mí?— pregunta mirándolo.  Aparece Murray para que nada se malentienda y lo abraza por los hombros —Es un primo lejano y como buscaba trabajo, lo traje conmigo como asistente y no pude decírtelo — comenta rápido.  Abby no lo mira a su representante, su mirada estaba puesta en Luke y no quería perderse ningún detalle. Sonríe y lo observa de arriba hacía abajo.  —Lo quiero para mí hoy — ordena.  —¿Se conocen?— pregunta.  Abby sonríe —Claro que sí, es mí héroe — asegura. Aquella complicidad le daba desconfianza pero así debía ser. Permite que la acompañe a donde quiera, no podía actuar normal, observaba cada lugar con mucho detalle y la escucha hablar tanto que le dolía la cabeza.  —No voy a entrar a un local de ropa, no— dice enojado.  Lo tironea de la mano — Sí que lo harás y vas a elegir mí vestido — dice sonriendo.  Deja de caminar —No lo haré — sostiene.  Se acerca nuevamente y muerde su labio inferior mirándolo —Me encanta tu resistencia hacía lo que quiero — dice sonriendo.  Mira para todos lados y toda la gente empieza a murmurar cuando ven a Abby en ese lugar, sus nervios se empezaron a notar cuando busca desesperado una salida pero no la encuentra. Vuelve su mirada a ella —No estoy jugando y no soy tu juguete, entiende eso— dice apretando los dientes para no faltarle el respeto.  Sube su mano hacia la corbata, lo deja terminar de hablar y cuando lo hace, lo tironea para quedar cerca a su rostro — Lamento informarte que estando a mí lado serás todo lo que yo quiera y nada más — susurra sobre sus labios.  Lleva sus manos dónde están las suya en la corbata para que lo suelte — Señorita, Abigail todas las cámaras están a nuestro alrededor— le comenta con una sonrisa falsa. Observa de reojos que todo lo que decís Luke era cierto, sonríe y lo mira. Esa mirada decía tanto entre ellos, se acerca más, pasa su lengua por los labios de él —¿Entonces porque no me estás besando? — pregunta mordiéndose el labio inferior. 
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