No le permite responder, lo vuelve acerca con la ayuda de la corbata y sus labios chocan. No aguanta más, lo besa con tantas ganas que logra sumergir su lengua en la boca para sentir más pasión y no puede resistirse a ese hombre. Abby siente un leve empujón de parte de él y retrocede, limpia su boca y sonríe. No le dice nada, camina y escucha que Luke también lo hace.
Limpia sus labios mientras maldice por dentro, acomoda sus lentes que lo ocultaba un poco de las miradas ajenas, ya no quería seguir aguantando los caprichos de esa mujer. Pero también sabía que ese era su trabajo y tenía que estar donde ella vaya. Antes de entrar al local, mira a su alrededor, puede ver las cámaras en cada rincón y le ayuda a entrar para más precaución.
—Pareces policía — se burla.
No le responde, se queda parado firme a su lado y sin hacer ningún gesto. Se queda contemplando como la atiende con una amabilidad que le parecía absurdo pero también entendía que quizás la ropa que Abby lleve le ayudaba a la publicidad de su local.
Le entrega unos cuantos vestidos —Estos apartamos de tu gusto — informa.
Sonríe —Sabia que no me iban a fallar, son las mejores chicas — dice feliz.
—Espera — dice y no la deja entrar al probar de ropa, primero ingresa él y nota que algo raro había en esas paredes. Se sube arriba de una silla, tira de un aparato que podía ser —Una cámara encendida — asegura.
Abby que estaba a su lado se queda asombrada por como se manejaba su compañero, a veces sentía que debía conocerlo más pero tampoco le importaba tanto hacerlo. —Tiene que ser una broma — dice.
Se baja de la silla y le entrega el aparato a una empleada —Nunca más van a grabar a Abby sin su permiso, ¿quedo claro?— pregunto enojado.
Baja la mirada —Lo siento, no volverá a suceder. En nombre de todos, nos disculpamos — dice nerviosa.
—Ahora vete — ordena.
Abby se quedó muda por ver cómo ese hombre la defendía y se preocupaba por ella sin pedir nada. Sonríe —Gracias — lo abraza.
Se queda quieto —Ve a probarte esos vestidos que ya quiero irme — susurra en su oído.
Asiste —Me los llevo todos y nos vamos a la oficina — dice.
Luke sube su mano y aparece una empleada —Abby se llevará todos — informa.
Le embolsan todos los vestidos, se frena cuando retoma todo lo que pasó —¿De verdad eres un empleado común? ¿No eres detective, algo así? — pregunta curiosa.
Ayuda con sus bolsas de compras —Soy un empleado común y corriente — sostiene.
Esa mujer lo hacía perder la cabeza, se mostraba rebelde frente a las cámaras de la prensa pero puertas adentro era la más inocente de todas. Llego a conocer su lado más íntimo y eso pudo apreciar más que nada. Cada detalle mínimo de como era en realidad.
—A veces siento que soy el huevo de oro de todas las personas a mí alrededor, ¿sabes qué si me caigo o me permito caerme muchas familias dejarán de comer por mí culpa?— pregunta cómo si fuese algo común tener que estar siempre al pendiente de todo a su alrededor sin descansar.
Esa mirada profunda y algo triste, era la primera vez que podía ver la verdadera Abby —Una vez mí madre me dijo que hay que permitirse desconectarse de todo y de todos, no es caerse sino buscar motivación para seguir adelante — sostiene.
Ese hombre le estaba tocando hasta lo más profundo de su ser, no podía disimular lo que le provocaba. Después de varios días soportando estar en la misma oficina donde recibía miles de regalos por sus fans, las grabaciones que hacía con su celular para enviar saludos y aún así se veía triste. Cómo si algo no la llena del todo.
Enciende el televisor —La estrella Abby aún no aprende de sus errores, está vez se la puede ver fumando sin parar con sus amigas y disfrutando del exceso de alcohol. ¿Deberían internarla? ¿Por qué las adolescentes aún la siguen? — dice el periodista.
Luke se queda mirando a Abby que tenía un chupetín en su boca, sonríe y no parecía demostrar su molestar. Baja el volumen de la TV y se pone a su lado —¿No dirás nada?— pregunta.
Saca el chupetín de su boca — Luke, Luke — pronuncia. Se pone frente a sus ojos —Si quieres que reaccione a eso, no lo haré. Dejaré que hablen y seguiré mí vida con mí música, es lo importante — sostiene.
Aquella manera de soportar esas cosas lo sorprendieron más todavía, esa mujer parecía tan fuerte que era admirable y se quedó mirándola por un instante —Tal vez cambiar tu imagen y ser más reservada te ayudaría —aconseja.
Vuelve a jugar con su chupetín, se lo saca de su boca para ponerla en la boca de él —Eres tan sexy preocupándote por mí — susurra. Muerde su labio inferior, Luke retrocede y ella deja su chupetín a un lado de la mesa.
—Hay que volver a trabajar— sugiere.
Notaba aquel nerviosismo por parte de él, no sé resiste más y lo busca nuevamente. No entendía porque usaba camisa, corbata y siempre tan impecable.
Se acerca —Me encanta esa frialdad y tu mirada — susurra.
Retrocede en esa pequeña oficina contra una ventana de cristal que daba justo por el pasillo, las personas iban y venían con sus trabajos pero se detenían para verla. No era tímida cuando algo quería y lo estaba demostrando.
—Señorita — intenta hablar pero un dedo de ella en su boca lo hacen callarse rápidamente.
De sus labios baja lentamente, hace un recorrido hasta su mejilla y las miradas estaban conectados entre sí. Se acerca más hasta que chocan sus respiraciones —Bésame — ordena.
Luke niega con la cabeza pero no acepta que se oponga de esa forma, lleva sus manos tomando su rostro y lo besa de una forma brusca aunque de la otra parte no le entregué lo mismo. Sin despegarse de él, tironea la cortina y cierra para que nadie los vea.
Busco sus manos y se las puso en su trasero, presionó ella misma contra su cuerpo y profundizó el beso. Abby lo quería para sacarse las ganas y debía suceder como lo sentía. Sus manos acariciaron su pecho, Luke se pierde por primera vez. Había perdido la cabeza y se olvida donde estaba, la presiona más a su cuerpo y la eleva un poco. Gruñe, sus manos poseen sus muslos y lo hace para que se dé cuenta quién manejaba la situación. Esa falda que llevaba le permitía un mejor acceso, acaricia lentamente hasta entrar a tocarle la tanga que tenía, deja de besarla para verla a la cara mientras la acariciaba. Abby gime en sus labios, lo mira también y nota que abre las piernas. Rápidamente sus manos viajan hacía su parte intima, cuando sintió el contacto de sus dedos no aguanto más le dio un beso pero Luke se distanció para seguir observándola disfrutar.
—Mírame — pide.
Abre la boca y gime, Luke acelera el movimiento penetrándola con los dedos —Ay, dios Luke — gime varias veces y repite su nombre.
Observa como abre su boca y gime, lo excitaba demasiado y por primera vez la besa, pasa su lengua por sus labios y sonríe disfrutando del sonido que producía ella con sus gemidos. Deja de mover los dedos, la besa y hace lo mire de nuevo. Cuando conectan sus miradas, vuelve a mover los dedos dentro de ella — Ah ..— escucha saliendo de su boca, arquea la espalda y tira su cabeza hacia atrás. Luke besa su cuello y sigue penetrándola con sus dedos. Cuando llega al clímax saca su mano y la empuja hacia atrás. Abby se quedó sorprendida, no iba a dejar que nadie la trate de esa forma. Pero Luke se fue rápidamente de esa oficina cuando quiso tomar la situación en sus manos.
Subió su ropa interior, acomodó su ropa y fue a buscarlo. En la puerta —Debemos ir a firmar unos autógrafos y después a una comida — informa.
Cuando quería acomodar su vida personal no podía porque siempre debía prestarle más atención a su profesión. Una vez más dejaba todo de lado para mantenerse a flote con la fama, si quería llorar, gritar, enojarse y descansar debía esperar a estar entre cuatro paredes junto a las personas correctas.
Sale de esa oficina colorada, lo busca con la mirada hasta que lo encuentra y lo señala mientras habla con su representante —Tráelo lo quiero a mí lado — ordena.
No podía hacer que más obedecer, deja que se vaya al auto y se detiene frente a su escritorio —Ven, Abby te necesita — sostiene.
Se levanta un poco de su asiento —No puedo ir debo terminar de leer estás carpeta— dice mostrándole los papeles.
De un golpe se los arroja arriba del escritorio —Ven y se terminó — dice enojado.
Ya se estaba cansando de esa situación, después de lo que hizo no podía verla a los ojos y tenerla cerca era su tortura silenciosa. Había despertado al antiguo Luke Rawson que borró hace años después de que su ex lo cambiará por su mejor amigo, no quería sentir menos amar y ahí estaba tocando a su jefa sin poder controlarse. Maldice pero va directo a otro auto detrás de Abby.
Una fila larga de personas esperando por ella, gritando y llorando. Detiene el auto en el pequeño estacionado improvisado de la tienda donde debía firmar los autógrafos, puede ver cómo se baja con su celular y lentes, sube una mano en forma de saludo a todos y sonríe. Nota esa sonrisa detrás de los lentes, se queda parado hasta que alguien lo empuja suavemente —Ve — ordena.
—Esta bien, señor — sostiene.
Acomoda su corbata, camisa blanca y su cabeza no puede concentrarse, solo veía esa oficina, escucha los gemidos de ella en su oído y el placer que fue tocarla hasta sentirse satisfecho. Aunque quería más pero debía mantener esa distancia entre empleado y jefa. Primero se puso a su lado mientras saludaba a sus fans y cada tanto se sacaba una foto pero todo se descontrola cuando empiezan a saltar los controles de seguridad que habían puesto para mantener la distancia.
Todo se había salido de control, las fans que saltaron terminaron abalanzados sobre Abby.
—Suéltame — grita.
Luke desesperado la busca con la mirada hasta que la encuentra rodeada de personas sin dejarla irse. Empezó a empujar a todos, lo tenía que hacer fuerte para abrir camino hasta que toma su mano y la tironea hasta poder juntar sus cuerpos —Abrázame — susurra en su oído.
Hace lo que le ordena, se pega bien a su cuerpo y pasa sus manos por la cintura de él. Avanza lentamente, empujando gente hasta que logra entrar en la tienda donde tenía la mesa preparada para firmar autógrafos.
—Te debo otra más, ¿cómo debería pagar?— pregunta acercándose.
Retrocede —Es mí trabajo — sostiene.
Se queda confundida con lo que le decía, si era un familiar de su representante y la cuidaba prácticamente todo el tiempo —¿Cuál trabajo? ¿Si te estoy sacando de al lado de Murray siempre?— pregunta curiosa.
Baja la mirada —No es que…— lo interrumpe.
Avanza hasta quedar frente a sus ojos, sube su mano para tomar la corbata y juega con eso, lo enrolla en su mano por completo y de un tirón lo acerca —Me gustas — termina como quiere la oración y muerde su labio inferior.
Eleva el cuello para no cruzarse con la respiración de ella —Debemos irnos, el auto de usted ya está afuera y se hará tarde — dice nervioso.
Ya en la oficina nuevamente puede tomar distancia para que no se le haga costumbre oler ese perfume que lleva, cierra los ojos y se alivia. El sonido de una voz lo vuelven a la realidad, estaba con Abby que se encontraba con su celular y Murray que no despegaba la mirada de esa noticia.
—"Una vez más la estrella de la música Abby es noticia, hoy rompió récords de ventas de su nuevo sencillo y asistieron todos a la firma de autógrafos. Podríamos confirmar de fuentes muy cercanas a ella que estaría viviendo un romance apasionado con un hombre guapo. Hoy en la firma de autógrafos pusimos registrar con nuestras cámaras como terminaron coqueteando hasta festejando podríamos y yéndose juntos. Esta es la tercera vez se la ve a ella con el mismo hombre, no hay dudas que esté es el nuevo amor de Abby.”– termina diciendo la periodista.
Se quedan mirando que habían captados las cámaras hasta que pueden ver la imagen donde le toma la corbata y lo atrae, como se miran y hablan. Desde lejos y sin conocerlos si parecían una pareja como todas pero en realidad no era así.
Apaga la televisión —Eso es mentira — sostiene.
Murray se queda esperando una respuesta pero Abby enciende un cigarrillo frente a ellos, camina por la oficina y parecía no molestarle en absoluto lo que estaba ocurriendo.