Apaga el cigarrillo en el pequeño cenicero que le alcanza Murray y camina hacia él —Me parece que es cierto — se burla.
Desesperado retrocede y sus nervios se le alteraron —No es así, señorita yo solo…—lo interrumpe.
Juega con el borde de su camisa —Murray no pudimos aguantar tanto fuego interno y necesitaba sacarme las ganas — asegura guiñando un ojo.
Saca sus manos de su ropa para tomar distancia, la forma en que lo hizo a Abby le pareció tan despreciable que no pudo dejar de ver sus gestos. Murray se quedó callado esperando una explicación de su empleado.
—Solo hago mí trabajo, señor — afirma.
Observa a los dos como si algo no les estaba contado —¿Recuerdas porque te contrate?— pregunta.
Siente las manos de Abby en su espalda, hace unos pasos para adelante para alejarse —Si, señor. Mí trabajo está en marcha y la señorita estará muy bien, ¿no es así?— pregunta mirándola.
Abby se acerca y lo abraza por atrás — Ya sé lo que es, Luke y estoy muy bien a su lado— responde sonriendo.
—Muy bien, entonces ya no tendremos que seguir mintiendo y quiero que estés preparada para tu próxima firma de autógrafos — ordena.
Abby sigue abrazada a él y apoya su cabeza en su espalda enojada —¿Podrá Luke ir conmigo?— pregunta.
Escucha unas carcajadas de su representante y los señala —Si, Abby. Luke es tu guardaespaldas. Creí que había quedado claro esa mentira — termina de responde después que veía a Luke negando varias veces con su cabeza.
Rápidamente se distancia de Luke, los queda mirando y busca una respuesta clara. Pero lo único que puede hacer es reírse sin parar de la situación hasta que nota que esos hombres no hacían lo mismo y ahí entendió que era todo verdad.
Cierra y abre los ojos —Te cuida, Abby — intenta empezar a explicar pero lo interrumpe.
Se ríe y señala su pecho —¿A mí me cuida de qué?— pregunta mirándolos.
—El señor Murray me contrato para que esté a su lado a toda hora y mí prioridad es su bienestar, señorita Abby — sostiene.
No lo mira más y vuelve su mirada al representante —No lo necesito, despídelo— ordena.
Niega varias veces —Te va ayudar a lidiar tu mala prensa de las salidas nocturnas y tus amistades malas que te rodean— asegura.
Ese hombre aún seguía parado firme sin moverse a su lado, no podía verle los ojos por los anteojos oscuros —Estás despedido, gracias por tus servicios— sostiene.
Le arroja una carpeta frente a sus ojos —Ex militar, custodio a más celebridades y lo recomendaron como el mejor de todos, no lo voy a despedir por tus caprichos, Abby — grita.
—Tengo 25 años, no necesito una niñera, Mu. No me jodas — sostiene.
Hace un paso para irse, el custodio la sigue y se detiene —Iré a su lado — dice serio.
—Necesito mí espacio y estar tranquila con mis amigas, vete a descansar — ordena.
Su representante se acerca —Mucha suerte, Luke porque está chica es un problema y dolor de cabeza— explica riéndose.
La persigue hasta la salida de la discográfica, ve como frena un taxi a una hora tan tarde un viernes y sube. Nota que está sonriendo mientras escribe rápidamente con su celular, no saca la mirada de ese aparato y sube al primer auto que estaciona frente a ella. Intenta correr pero no llega, otro taxi frena justo a su lado y lo toma.
—Siga a ese auto — ordena.
Acomoda su corbata, nervioso, su cabello y se coloca el auricular para llamar a Murray. Le pide la dirección de la fiesta más cercana que aparezca en las redes de Abby, cuando logra conseguirlo va directo hacia donde está. Paga el taxi, hace una mirada rápida al edificio viejo dónde salía la música fuerte y las luces de diferentes colores. Ya se encontraba parado haciendo la fila para ingresar, un par de mujeres estaban más adelante bailando y riéndose mientras esperaban.
—Dicen que la niña de oro ya está adentro — comentan cerca suyo.
Se saca el audífono, observa de reojos a esos chicos hablando sobre el tema y se mete en la conversación —¿Y quién es la niña de oro?— pregunta mirando al grupo eran cuatros muchachos que parecían amigos muy cercanos y pasándola bien.
Uno se apoya en el hombro del otro para acercarse más a Luke —Es Abby, la cantante — le guiña el ojo y todos los amigos le festejan.
Ya era tema de conversación al comenzar la noche, todos habían ido para encontrarla en aquella fiesta y no les importaba esperar horas para entrar. No dice nada, ve como la fila se mueve a medida que van ingresando y ya casi le tocaba su turno. Cuando logra conseguirlo ve a dos tipos musculosos parados frente a sus ojos, le piden la identificación de identidad y se la entrega.
—Bienvenido — lo saludan.
Asiste con la cabeza y cuando entra puede ver la fiesta llena, miles de personas bailando y pasándola bien entre ellos, bebían demasiado. Habían sitios para todos los gustos, las barras de tragos completamente colapsado y los lugares vip en el piso de arriba.
Su mirada se detiene en esa mujer que reía despreocupada fumando sin parar, se movía mientras a su lado dos hombres la tomaban de la cintura y le hablaban al oído. Algo en su interior se le remueve, le enoja verla en esa situación y no sé encontraba bien, eso noto de lejos. Camina esquivando a las personas hasta alcanzar las escaleras pero choca con alguien que lo hace frena completamente.
Abre sus manos por el frío que siente en su pecho —Lo siento — dice de repente.
—No, yo lo siento. No quise mojarte, lo siento realmente — insiste.
Se aleja para que no la toque, sacude su camisa rápido y lo tapa rápidamente con su saco oscuro. Puede ver quién era esa mujer que había chocado con él —¿Anna de la discográfica?— pregunta mirándola.
Hace una mueca —La misma — dice.
Desesperado retrocede —¿Estás con Abby?—pregunta.
Señala hacia atrás —Creo que debería irse porque esos tipos no parecen querer solo fiesta — asegura y sigue su camino.
Las luces de colores no le dejaban ver bien el camino, empuja a más gente y logra ponerse bien cerca para verla. Abby suelta a los hombres que tenía a su lado, el maquillaje lo tenía corrido y sonreía sin parar mientras se tomaba fotos con cualquier persona que se le acercaba a pedirle. Cuando ve que la rodean, va rápido a ayudarla, la abraza de la cintura y pone sus brazos para que nadie más se acerque.
—No me toques— lo empuja. Todas las cámaras enfocaron ese momento, Luke no deja que haga lo que ella quiera, sí la suelta pero aún se mantiene en aquel lugar para vigilarla.
Aparecen las amigas de siempre, la buscan y toman su mano. Abby parece no impedir que lo hagan, van directo a la barra de bebidas más cercana que se cruzan. El barman parece hablarle al oído a ella, muerde su labio y de reojos lo observa a Luke. Recibe una lapicera, escribe algo en la servilleta que le dio aquel desconocido y se lo entrega.
Luke aprieta sus puños, cierra los ojos y respira hondo para calmarse, acomoda su corbata y sigue mirando todo lo que hace. Puede verla como le muestra una copa de bebida alcohólica —Por el hombre más sexy que me desilusionó con su mentira — grita y choca la copa con sus amigas.
Mientras lo mira se lo bebe en un sorbo y pide más. Se abraza con una de sus amigas, baila y grita pero Luke sigue parado mirándola para cuidarla que no le pase nada.
No pierde la oportunidad de ir directo a la barra de bebidas que había estado Abby, lo llama con la mano al bartman —¿Qué te dio Abby?— pregunta.
Entrega unas bebidas y vuelve a él —No te interesa, amigo— responde riéndose.
Aprieta sus dientes de la bronca, cuando lo tiene cerca lo toma de la nuca y se lo acerca más presionando con fuerza —Vuelvo a preguntarte, ¿qué te dio?— pregunta enojado.
Se queja del dolor, mueve sus manos y saca una servilleta —Me dio su número y quedamos en vernos ahora— responde tartamudeando.
Toma la servilleta con la mano libre y lo lee —No la vas a ver, ¿quedo claro?— pregunta soltándolo.
Toma su cuello para calmar el dolor, retrocede y levanta las manos —Está bien— dice nervioso.
Luke furioso rompe la servilleta, la busca con la mirada y la encuentran bailando con un hombre súper pegada. Ya no aguantaba mas, estaba furioso. Lo empuja con todo, haciendo que se caiga para atrás y se agacha —¡Vete!— grita.
Abby se acomoda el cabello y nieta con la cabeza —¿Qué haces? — pregunta tambaleándose.
La toma de la cintura y deja que el desconocido se vaya lejos. Mira su rostro —Vamos, no estás bien y es mejor que nadie siga disfrutando de verte así — sostiene.
Sonríe, no pierde ese momento donde todas sus amigas la miraban mientras murmuraban y lo abraza por la cintura. Se acerca a su rostro y roza sus narices —Soy esto y jamás cambiaré — dice mirándole los labios.
No hace nada se queda abrazándola, no le importó lo que digan a su alrededor sólo quería estar al lado de esa mujer. Un impulso le salió de adentro, acercó sus labios y la beso, sus lenguas se unieron de una forma desesperada y ella se pegó más a su cuerpo haciendo que se excite pero corta ese beso. Hace a un lado su rostro, siente un beso en la mejilla y la mira —¿Podemos irnos?— insiste preguntándole.
—¿Dormirás conmigo? — pregunta riéndose.
Niega con la cabeza —No es mí trabajo— sostiene.
—Entonces no me iré contigo— lo suelta.
Maldice por dentro cuando nota que se estaba yendo de nuevo y todos podían verla en ese estado de ebriedad. No le quedó otra solución que tomarla del brazo y acercarla —Está bien dormiremos juntos pero vamos — dice resignado.
Lo abraza y lo suelta para tirar besos al aire, saluda de esa forma. Luke sabía que ese trabajo iba hacer más difícil de lo normal y también sentía que no debía tocarla más a su jefa porque sería una confusión tremenda. Pero no podía tenerla lejos, necesitaba sentirla aunque sea escuchando sus caprichos y rebeldía. Algo estaba empezando a sentir y se odiaba por eso.
Van hacía la salida del edificio, una cantidad de fotógrafos se encontraban en la entrada que la soltó de repente de la mano. Caminó a su lado, y ella se tambaleaba —Eres hermoso y tan malvado — dice intentando mantenerse en pie.
La abraza por la cintura para que no se caiga —La llevaré a su casa, señorita— sostiene.
Busca un taxi pero se encontró con un par de paparazzi que lo rodearon tan rápido, Abby mantenía la mirada al suelo, abrazándolo por los hombros y decía cosas sin sentido. Camina un poco pero se detiene y pone su mano frente a su rostro para que no puedan tomar su imagen.
—¿Eres su niñero? ¿Qué piensa de su novia ahora que la ve así?— lo contraatacan con preguntas.
Los esquiva como puede mientras hace fuerza con ella que parecía no poder caminar sin su ayuda. La aprieta de la cintura y mantiene su postura firme para no darle información a la prensa —Permiso — solo repite eso hasta que logra pararse a esperar el taxi.
Otras cámaras lo rodean —¿Abby qué puedes decirnos de su novio que la está cuidando en este momento?— pregunta.
Luke sube su mano para empujar la cámara de ellos, Abby levanta el rostro y mira el micrófono —Quieren que les diga…que— dice borracha —Luke, es lo más hermoso que existe — no aguanta más y se ríe.
El periodista no se queda conforme con lo que le dice y sigue indagando —¿Están pensando en casamiento?— pregunta.
Abby mira a Luke y se ríe apoyando su rostro en su pecho, volvió a poner la mano para que terminen de filmarlos pero no puede porque esa mujer amaba más la prensa que a cualquier cosa. Lo suelta y camina hasta tomar el micrófono del periodista —Si me casaré con este hombre y tendremos un hijo —se ríe.
Todos se quedaron callados.