Hace que ingresé al taxi rápidamente y se pone a su lado, mientras todos los fotógrafos seguían persiguiéndolos. Luke le da la dirección al taxista, observa que Abby tenía la mirada puesta hacía adelante, se encontraba completamente callada y pensativa, ya no sonreía como lo hacía delante de las cámaras. No la mira más, coloca mí mirada en la ventana que tenía algunas gotas de agua por la lluvia repentina y se quedó ahí viendo cómo algo tan sencillo era hermoso.
Sentía todo su cuerpo cansado, necesitaba dormir mínimo 24 horas seguidas para recuperar todas las energías, ya no podía más y tomar tanta distancia de sus hermanos lo estaba debilitando. Hacía varios días que apenas los veía, nunca podía disfrutar una comida, un cumpleaños y menos una salida junto a ellos. Extrañaba lo que es compartido en familia, se veía al lado de personas que vivían por las cámaras y todo lo que sentían era fingido.
—¿También tienes que cuidar de mí vida intimida?— susurra en su oído.
Niega con la cabeza y toma distancia —¿A qué se refiere señorita?— pregunta mirándola.
Lo señala —A que hoy tendríamos un hombre que me acompañe a casa y que me sacaría más de un gemido en mí cama. Pero, ¿Qué habrá pasado con él?— le pregunta curiosa.
Eleva sus hombros —No lo sé, señorita — sostiene.
Se acerca a su rostro —Te he visto agarrándolo del cuello y rompiendo la nota que le dejé, ¿estabas celoso porque no gritaría tu nombre en mí cama?— pregunta.
La empuja hacia atrás y se acomoda mejor, sacándose el saco de su traje y dejándolo encima de sus piernas —Sólo hago mí trabajo que para eso me pagan — asegura.
—Pero no eres mí papá para espantarme hombres — susurra.
Vuelve su mirada a ella, y se acerca más —Entonces compórtese como una adulta responsable —dice enojado.
—Mira lo que hace está adulta — dice y mete la mano para quedarse encima de su cierre.
Luke se sobresalta y cuando quiere sacarle la mano, ella empieza a tocarlo por encima del pantalón —Basta — susurra.
Deja de tocarlo y sube su mano para tapar sus labios —Me trajiste temprano de la fiesta y necesito diversión todavía — dice sonriendo.
La sonrisa de se le había ido, regresó para hacer cosas que no podía y menos delante de un desconocido. Las manos de ella volvieron a su pantalón, lo masajea suavemente de arriba hacía abajo, Luke hace su cabeza hacia atrás y suspira para disimular. La música del auto, lo ayudaba a que no se escuche nada y podía susurrarle cosas a ella.
Desabrocha el cinturón rápidamente, introduce su mano dentro del bóxer y no puede creer, sus ojos se abren demostrando lo sorprendida que se encontraba. Sonríe más todavía, lo mira que tenía un brazo encima de sus ojos mientras su cabeza aún seguía para atrás. La erección de Luke ya no podía disimularla, ella toma su m*****o entre sus manos y empieza a mover lentamente su mano de arriba hacía abajo, se muerde sus labios y acomoda con la otra mano libre el saco para que no se vea nada.
—Luke — lo nombra.
La mira al mismo tiempo que de sus labios sale un gemido leve y se lo calla besándose mientras que la mano de ella se mueve ahora más rápido —Espera por favor, acá no — súplica cortando el beso.
Se lo notaba incómodo pero a la vez disfrutando del momento, Abby saca su mano y le pasa la lengua delante de sus ojos. No quiere seguir estando a su lado y se sube encima de él, podía sentir la erección y amaba esa sensación, se movió encima suyo. Luke lleva sus manos al trasero de ella para frenarla, pone su rostro entre sus pechos y abre su boca agitado. —Llegamos amor — dice sonriendo.
Estaba completamente avergonzado, el taxista se ríe y recibe el pago que le da, Abby sale primera como si nada y Luke aún llevaba el saco de su traje en su entrepiernas tapando la erección. Camina con las piernas abiertas hacía la puerta, los de seguridad lo miran porque pensaban que se había accidentado y cuando logran ingresar a la casa, cierra la puerta en su espalda respirando de nuevo.
Lleva un dedo a su boca, su cabello estaba despeinado y los ojos brillosos —¿Y qué haremos para divertirnos?— pregunta acercándose.
Se sentía acorralado pero también sabía que no era buena idea seguir cometiendo errores por calenturas pasajes, aún tenía cubriendo la entrepiernas y no pensaba dejarse llevarse. Abby se acerca más y respira fuerte cerca de su rostro —Necesita descansar — dice nervioso.
Nota que hace su rostro a un lado, asique con sus manos lo vuelven atrae a sus ojos y cuando lo tiene enfrente, lo besa. Pega más su cuerpo al suyo, introduce su lengua y busca la suya, sus manos se debilitaron al beso dejando caer el saco que traía en la entrepiernas. Lo lleva a los empujones mientras se van sacando la ropa, y se detiene con una mano agarra la de él y con la otra mano libre abre la puerta de su habitación.
Cuando lo ve adentro, cierra la puerta y lo mira. Sonríe, se saca la ropa que traía puesta y queda en ropa interior frente a sus ojos —Hazme tuya— le pide.
Se queda quieto —Esto está mal — dice negando varias veces.
Camina hacia él, juega con sus manos y empieza a desabrocha los botones de la camisa —¿Quién dice que está y mal?— pregunta terminando su trabajo.
El cuerpo bien trabajado de ese hombre, fue una fiesta para sus ojos y no sé conformo con verlo solamente lo empezó a tocar. Acercó sus labios a los suyos, le da otro beso y Luke no aguantó más, la beso sin frenos y la arrojó a la cama, se puso encima suyo y su mirada fue a los pechos. Con las manos corrió el corpiño dejando expuesto los pezones duros y acerca su boca. Besa sus pechos adueñándose, la escucha gimiendo y haciendo la cabeza hacia atrás, luego saca su lengua para jugar lentamente bajando hasta su ombligo. Observa como Abby arquea su espalda de las sensaciones que sentía, recorre su ombligo dejando besos y cuando llega al borde de su tanga con la ayuda de sus manos la baja completamente. Sus manos recorrieron ambas piernas, se las abre y le da un acceso completo a que pueda meterse en esa zona. Sin más vueltas, saca nuevamente su lengua y lamen todo, subía y baja lentamente sobre el clítoris dándole placer, Abby no podía controlar su cuerpo y más con ese hombre haciéndole todo lo que nunca pensó que alguien podía hacerle. Empezó a mover sus caderas para que repita más fuerte lo que estaba haciendo y Luke levanta su cabeza para verla —Quédate quieta — ordena.
Pero no pudo seguir las reglas de él, busco con desesperación su rostro y lo subió encima suyo —Necesito tenerte dentro de mí —susurra.
Sonríe y abre un sobre delante de sus ojos, baja su bóxer como puede y la atrae a su cuerpo. Se recostó encima de ella y la miró cuando la penetró hasta su fondo, abre la boca y no aguantó con tanto placer lo que sucedía, con cada embestida le decía su nombre y se movía rápidamente. Necesitaba que dure más, se movió más violentamente y llegaron al clímax al mismo tiempo, largaron un gemido y dejaron caer sus cuerpos uno al lado del otro, el sudor demostraba el disfrute que había sentido con un hombre así. Se tapa la cara con su almohada y ríe.
Se levantó de la cama y tiró en un tachito el preservativo —Me tengo que ir — dice buscando toda su ropa.
Tapa su cuerpo con las sábanas —Te ibas a quedar a dormir conmigo — sostiene.
Termina de colocarse la camisa con el bóxer oscuro, busca su pantalón y se detiene cuando ella se levanta a su lado cubierta con las sábanas —Hoy te quedas y no sé habla porque Murray se va a despertar y los fotógrafos están siempre cerca— asegura.
Deja el pantalón y entra a la cama sin ninguna vergüenza, se pone del lado izquierdo de la cama y ella del derecho con ya su ropa interior puesta. Se puso a mirar el techo, no hablaban nada y cerró sus ojos. Pudo sentir que ella apoyaba su cabeza en el pecho y lo abrazó.
—Hasta mañana — susurra.
Como si nada hubiese pasado entre los dos se duerme, Luke se queda quieto y nervioso. En su cabeza pasaban miles de cosas, se había acostado con su jefa y no había vuelta atrás. Suspira y cierra los ojos quedándose dormido.
Al rato, levanta su cabeza lentamente y lo ve completamente dormido, se acerca y acaricia su rostro —¿Por qué tienes que cuidarme?¿Por qué tuve que verte con otros ojos?— pregunta enojada.
Regresa para abrazarlo y se duerme a su lado, era la primera vez que dormía tan tranquila después de tanto tiempo y no le importaba que al otro día sucedía algo.
Al día siguiente…
—Ya es tarde debemos ir a la firma de autógrafos, Abby — gritan golpeando la puerta.
Se despierta sacándose de encima a Abby, escucha los golpes en la puerta y tapa su boca. Toma su cabeza —Abby— dice moviéndola para que abra los ojos.
Tapa su cabeza con las sábanas y se queja por como la movía —No todavía, es muy temprano y necesito dormir — dice quejándose.
Luke se levanta de la cama, busca de nuevo el pantalón y se termina de colocarse el cinturón después de la camisa blanca. Pone su corbata como puede y peina su cabello con los dedos, maldice por tener que pasar por esa situación. La ve ahí despertándose —¿Qué le diré a Murray?— pregunta caminando de un lado hacía el otro.
Abby se levanta de la cama, entra al baño pero pasa antes a su lado —Ve a desayunar, ya bajó y nos vamos a la firma de autógrafos — ordena.
No pudo decir nada, sus nervios le invadieron el cuerpo y necesitaba hablar con sus hermanos para que vayan a la escuela y demás. Usa su celular y les envía un mensaje, recibe otro indicando que ya estaban saliendo a empezar su rutina esos dos hermanos que dejó por el trabajo. Baja las escaleras lentamente y se encuentra a Murray hablando por teléfono, unas mujeres que tenía para cada trabajo doméstico de la casa. Abby no vivía en cualquier casa, era una mansión sumamente llena de seguridad y personal de cada cosa que ella quiera.
Corta la llamada —¿Ya llegaste?— pregunta y ve que le responde con la cabeza —No te escuché llegar, ¿llevas la misma ropa de ayer?— pregunta mirándolo.
Aparece al lado Abby buscando una cartera que tenía en la cocina y rápido le da un beso en la mejilla a su representante —Se quedó a dormir, Mu — responde.
Luke nuevamente empezó a sentir un sudor de nervios por todo su cuerpo, desacomodo un poco su corbata y logro hacer una mueca rápido. Murray lo miraba esperando que le responda pero lo dejo pasar y le sirve una taza de café —¿Dormiste bien?— pregunta mirándolo.
Toma la taza que le ofrece y no lo bebe, lo deja a su lado —Si, señor — responde.
Abby se termina de acomodar el maquillaje, pasa por lado de Murray, agarra una taza de café para ella, feliz y le da un beso en la mejilla a Luke. Lo puede ver sobresaltarse —No te quiero cerca mío, no eres mí guardaespaldas y no quiero ser tema de la semana, ¿les quedó claro?— pregunta señalándolos.
Luke acomoda su corbata cuando está nervioso, ya lo conocía y Murray niega —Luke es tu guardaespaldas y no salen a ningún lado sin él — ordena.
Muerde una tostada —No lo quiero como guardaespaldas, lo quiero como mí pareja sino nada — responde.
Luke tose varias veces, no puede decir nada y su representante se queda paralizado cuando la escucha hablando. Una señora del servicio de limpieza aparece dejando las revistas de día, varias fotos de ellos abrazados yéndose en el mismo taxi hablan de romance, de las fiestas ilegales de Abby y de Luke. Se los arroja —No, Abby. Respetó al personal y Luke entra en ese círculo — dice enojado.
— Luke no es del personal, es mi pareja —sostiene.