—No, Abby tienes que salir sola y vivir una vida más sana — aconseja. Lo observa, aquel hombre podía hablarle de cualquier cosa que le hacían pensar en todo su mundo. No saca su mirada en él —¿Me amarías?— pregunta. —Debes volver a la fiesta— asegura. Enciende otro cigarrillo —Sé que te haría mal enamorarte de mí y también no me olvido que me mentiste porque Murray parece querer controlar mí vida pero no es tan fácil — advierte mirándolo. Hace una mueca —Mi trabajo nunca fue fácil— responde cortante. Abby larga un grito y se retira para volver a la fiesta, otra vez las amigas se acercaron y los hermanos de Luke aún seguían en ese lugar. Otra vez, la bolsita aparece en el foco de atención de él, un chico le entregaba a Abby esa pequeña bolsita y lo tomaba sonriendo. Conversan un rat

