Las risas no paraban en el gran salón, giraba sobre mis talones a cada vuelta que Daniell me hacía, sus ojos resaltaban su piel blanca. Era tanto lo que me gustaba. Podía oír la música a lo lejos pero mi burbuja no permitía nada más que él y yo, nos besábamos apasionadamente. Me hizo suya un par de veces más, mire la mesa del comedor con ansiedad, su intensidad y pasión en ese momento me volvía a excitar cuando lo recordaba. — ¿ Sucede algo ? — Pregunto Daniell mirándome. — No, solo que esto es nuevo y me gusta — Su sonrisa de oreja a oreja le daba una pinta juvenil. — Daniell ¿Puedo preguntar más cosas sobre tí ? — Hundió los hombros y asintió — No tiene que ser ahora. — Anda pregunta, se más cosas de ti que tú de mí — Lo mire extrañada — Amy, se casi todo de ti. — ¿ Cómo podía ser es

