Kagome Toda la habitación queda en silencio mientras que yo estoy más roja que un tomate gracias a la vergüenza que tengo en estos momentos. Inuyasha solo sonríe y yo quiero golpearlo porque mientras el ríe yo muero de la pena. —Creo que mejor los dejamos solos — la voz de Sango hace que me calme un poco. —Es verdad — todos van saliendo de la habitación mientras que Inuyasha no aparta sus ojos de mi cuerpo. —¿Qué fue eso? —Pregunta sonriendo de esa manera que no me deja pensar con claridad. —Una pelea con mi conciencia — respondo riendo de mis palabras. —¿De verdad? —Siendo la burla en sus palabras. -Si... —Bien, señorita creo que debes descansar, mañana comienzan las terapias para tu cuerpo. Como sabrás un mes en coma es mucho tiempo y tu cuerpo aún está herido. Así que descansa —

