Alexander –Estaré presente en la reunión de hoy, no hace falta que nadie me reemplace. –Le dije a Simona a través del teléfono– si, recuperaré mi ritmo de trabajo habitual, pero ya no haré horas extra ni asistiré los fines de semana. Sentí unos pequeños pasos tras la puerta que se abría, así que opté por terminar la llamada. Tal y como lo esperaba, una Jordan despeinada y en pijama me esperaba provocativamente recostada sobre el marco de la entrada, todavía presa del sueño. –Buenos días cariño, no pretendía despertarte hasta despedirme de ti en la cama. ¿Dormiste bien? –¿Irás a trabajar? –me preguntó con voz ronca– –Hay una reunión importante y tengo que estar presente, de todas formas volveré para almorzar contigo y la abuela. –Le regalé un beso en la frente antes de ir por el des

