Jordan Desde las escaleras pude ver como un hombre alto, vestido formal, portaba gafas de color n***o con marco bastante ancho para su delgado porte. Lucía a simple vista como un periodista común y corriente de cualquier medio, sin embargo, algo en su mirada parecía tener una pincelada de maleza. –Jordan, cariño. El señor Torcchio está aquí, no lo hagas esperar. Mi abuela parecía bastante risueña, el extraño hombre había logrado ganarse a alguien tan recelosa como ella. Al parecer era muy bueno en lo que hacía. –Buenos días señorita Praga. Es un placer conocerla. Me dijo sin quitarme los ojos de encima mientras bajaba las escaleras. –Buenos días ¿Quién es usted? –Soy Orlando Torcchio, periodista de la revista Coppola. El señor Bellini me contactó para tomar su testimonio sobre lo

