Alexander Al menos ahora tenía una excusa para estar cerca de ella durante más tiempo. Ese mismo día por la tarde, ordené al chofer pasar por la universidad y le envié un mensaje a Bianca indicando que por ser el primer día yo llevaría a Jordan a casa. No esperé recibir una respuesta al instante, aceptando sin chistar o pidiendo explicaciones, como era su costumbre. Al llegar hasta la entrada, las vi despedirse y sorpresivamente Bianca no abordó el vehículo, dejándonos inesperadamente solos. Sospeché que lo hizo a propósito. –¿Y qué tal el primer día? ¿Fue duro? Ella tenía la vista perdida en las calles que se divisaban tras las ventanas del auto. Se veía tan bonita con la mente divagando. –Yo no sabía que la carrera era de economía –admitió y vi el pesar en sus ojos– soy terribl

