Jordan Convencer a Mauricio y Michaela fue un poco complejo, afortunadamente Bianca me apoyó en la tarea y gracias a mis constantes pedidos accedieron. Pude notar la mirada de odio de Fabrizio y los celos de Marcela cuando lo anunciaron durante la cena y el abuelo me regaló un celular, para que pudiera reintegrarme a clases con el pie derecho. No sabía lo que me esperaba en aquella universidad, pero nada podía apagar el buen humor que tenía al confirmar que la mujer de las fotos presentada por Samuel era mi abuela y que estaba viva. El lunes, muy temprano en la mañana, Bianca llegó por mí mientras Ofelia terminaba de preparar café para el camino. Antes de abandonar la casa, cruzamos por la oficina principal y nos detuvimos al oír a dos voces conocidas parlotear. –Tu sabes con quié

