Alexander –Quiero volver a Estados Unidos. Me dijo Jordan y sentí como si la presión sanguínea de todo mi cuerpo dejara de funcionar. Se recostó en mi pecho y me miró fijo con suma tranquilidad. Sentir su desnudes sobre la mía era cosa de otro mundo, pero ni siquiera eso podía salvarme de lo que acababa de decir. –No me malinterpretes, no quiero irme de tu lado. –aclaró, leyendo mi gesto de horror– Quiero regresar por algunas de mis cosas, además, me gustaría visitar a Chitara. Toda la calma regresó a mi ser. Respiré alejando aquel mal pensamiento de mi cabeza y la abracé. –¿Estás diciéndome que no te gusta esta casa vacía? –pregunté haciéndome el ofendido– –¡Yo no dije eso! –Chilló avergonzada– Simplemente quiero mis cosas… Ah… Alexander, qué cosas tontas dices. Reí por su

