Alexander A esas alturas ya nada me sorprendía. Tan solo me extrañaba que Nicolás jamás hubiera comentado sobre la existencia de su hermano gemelo ni siquiera a sus propios hijos. El longevo hombre estaba menos cuidado que Nicolás y parecía haber sufrido distintos ataques durante toda su vida a juzgar por las marcas en su cara. Caminó con soltura y delicadeza hacía donde se encontraban el cuerpo de Jennifer y Jordan, entonces miré a Gabriel de reojo y supimos que era momento de actuar. –¿Dónde estuviste todo este tiempo? –preguntó Nicolás absorto en su imagen– ¿Por qué no dijiste nada? ¿Qué sucedió? –Francisca –saludó Luca con cierta galantes– El tiempo no ha sido injusto contigo, envejeciste de manera espléndida. Creo que el destino les da la juventud eterna a los traidores. –¿

