Alexander Mis pies se movieron por sí solos enrumbando hacía donde Fabrizio y Jordan se perdieron de vista. Samuel me siguió tratando de apaciguar el mal presentimiento que latía dentro de mi. –Por favor amigo, no vayas a hacer un escándalo, este es un lugar público. Pidió aunque lo ignorara. Los seguí hasta lo que parecía ser el pasadizo que llevaba a las habitaciones de exposición cerradas y no hallé a ninguno de los dos, en cambio, mis ojos se llenaron aún más de ira al ver la silueta de Gian Monti desplazándose entre las diferentes entradas. ¿Qué demonios tenía que hacer él allí? –¿Pero qué… ¿Qué carajos hace él aquí? Preguntó mi buen amigo mientras yo me dirigía a hacerle la misma pregunta de forma directa. Lo tomé del cuello del traje sin previo avisó y él trató de sobrepone

