El rostro de la muchacha fue de total sorpresa, era una mezcla entre los ojos pelados y la boca entre abierta. En cambio, las pupilas del capitán se encontraban brillantes, sus ojos azules era todo un cielo despejado y expectante. —Es enserio... Ax esbozo una sonrisa, sacando de su bolsillo un pequeño anillo que había comprado en su estancia en Berlin. Juno miró el anillo con lágrimas en los ojos, con una angustia en su pecho y un dolor profundo en su corazón. Vamos hacer una fuga. Mata al diablo y cualquiera que quiera tocarte. —Mi amor, ¿estás bien?—se preocupó Ax, definitivamente esa no era la reacción que esperaba. —Ax, ¿qué estás haciendo?—Juno lo miró fijamente a los ojos. —Estoy haciendo lo que un chico normal haría con una chica normal. —¡Basta!, no somos normales. So

