Juno Hoffman durante ese tiempo que el capitán estuvo ausente, estuvo todo esa estancia encerrada junto a Agatha, Stella y Miriam. Habían estado asustadas por la balacera y masacre que se había formado en Auschwitz. Durante toda esa noche, las mujeres habían rezado hasta el cansacio. No podía negar que sentirse acompañada era lo mejor que le podia pasar, ya que Stella, Agatha y Miriam se habían vuelto muy cercanas a ella. —¿Algún día saldremos de aquí?—sondeó Agatha. Su cabello rojo estaba creciendo, y su semblante estaba muchísimo mejor. —No lo sé—musitó Juno suspirando. Agatha le dió una mirada cautelosa a su amiga. —Juno... —¿Umm? —¿Estas enamorada del capitán? La chica se sobresaltó. —Por dios Agatha, como me preguntas esas cosas, obviamente no. Todo lo que he hecho lo

