Octavio la besaba mientras ponía una mano en su cuello y otra en su cintura, Amaia jugaba con su cabello y la nuca -Octavio podemos ir despacio? Octavio no contestó la levantó tomándola de los glúteos y sentó en una mesa elevada que se encontraba en la entrada de la habitación, la miró a los ojos y separo un poco sus piernas -te quedó muy bajita? -eres perfecta! la besó comenzando por sus labios recorriendo su mejilla, siguió por cuello hasta los hombros los besos eran delicados y sin parar bajo un tirante del vestido, después la miró pidiendo permiso para seguir, Amaia lo besó y Octavio puso su mano sobre su seno aún cubierto por el vestido, paso la otra mano por su pierna y por debajo el vestido toco hasta llegar a su cadera, el vestido era cruzado por lo que estaba abierto a un cos

