Narra Paula Horas después de que terminara mi llamada con Megan, me encuentro luchando por convencerme de no hacerlo. Una cosa es rechazar una oferta de trabajo, y otra muy distinta es volver corriendo con el rabo entre las piernas. Me siento un poco avergonzada mientras me obligo a tomar el teléfono móvil y marcar el número que he memorizado sin querer. Suena durante lo que parece una eternidad hasta que alguien contesta. Es Bastian. —Bastian Vetzon —anuncia y trago saliva ante el sonido de esa voz profunda de barítono. —Hola, Bastian. Soy Paula. Se produce una pausa en el otro extremo de la línea y me esfuerzo por no hacer una mueca de dolor o arrojar el teléfono al otro lado de la habitación. ¿Está a punto de regañarme? ¿De volverse en contra y colgar? Con gran expectación, espero.

