—¿Qué? —digo sin aliento. —Ese es el otro lobo que huelo —dice él con una sonrisa, acariciando suavemente mi vientre—. No está SOBRE ti, está DENTRO de ti. Lo siento mucho, Molly. Debería haberlo sabido. Probablemente me habría dado cuenta esta mañana si no estuviera tan apurado. Él me suelta suavemente y me ayuda a sentarme, arreglando mi camisa y alcanzando para limpiar las lágrimas de mis mejillas. —Me asustaste —digo, tratando de calmarme mientras bajo mi mano y la poso sobre nuestro cachorro en crecimiento—. ¿Estás seguro? —Estoy seguro, amor —dice él, abrazándome—. Siento mucho haberme comportado así. Yo... lo siento mucho, mucho. Debería haberlo sabido. —Por eso Sage estaba cansada —susurro más para mí misma—. Dijo que no podríamos convertirnos en la próxima luna, pero no me lo

