—Sí, sí; ¡qué dura está!, no pares, sigue Mientras el movimiento que me empuja hacia atrás me indica que su marido la está enculando con ganas: —Qué bien tener dos vergas, ¡no paren! vamos, vamos. Varios gemidos seguidos de fuertes contracciones son la señal del orgasmo de Rosa, que se desliza hasta uno de los sofás cuando Cosme, sale de ella segundos después y alguien libera sus manos. Sin dejarme ver qué pasa Mili, toma el lugar de mi ex, se introduce el pene semi erecto, o quizás sea mejor decir semi caído, y comienza a mamarme la boca con verdadera fiereza. Rosa ha encendido las velas de uno de los candelabros: —Quiero verte gozar, Luis Y eso me permite ver la escena completa: todos estamos desnudos, Cosme, está sentado mientras su mujer lo masturba con suavidad; el joven ma

