—Soy Cosme, el marido de Rosa. Nos casamos hace tres meses en Brasilia. La cena es tremendamente agradable gracias a la simpatía del marido de Rosa y a las anécdotas que cuentan ocurridas en los más de dos meses que llevan recorriendo la geografía mexicana. Sigo sorprendido ante la actitud y forma de estar de mi ex, en nada se parece a la mujer seria, tímida, traumatizada por todo e incluso antipática que yo conocí. Cerca de las dos de la mañana Cosme, nos deja: —Por favor, sigan juntos. Yo me canso mucho y ya debo irme a la cama; por supuesto, mañana comemos juntos. Y ante dos nuevos Wiskis, —Ahora bebo y fumo, ya ves —le digo. Rosa me cuenta aspectos de su vida en los últimos años. —Tras nuestra separación me fui a Brasil a casa de mi hermana donde estuve muchos meses desc

