Veintiuno

2060 Palabras

La madre me mira de forma fija y creo observar un brillo especial en sus ojos, tal vez lujuria, o tal vez perversidad, cuando dice: —Eres una maleducada, Sandy. Llevas varios días molesta, enfadada incluso y sin embargo no dices nada; es una descortesía para nuestro amigo y huésped —Querrás decir tu amante; no hay hombre que dejes escapar ni de casualidad si yo te lo he presentado y además sabes que me lo estoy haciendo con él o me interesa al margen del sexo —Hija mía, ni tu ni yo tenemos nada que echarnos en cara respecto a los hombres. ¿Por qué me los presentas si no es más que con ánimo de que yo me los coja? ¿Te excita saber que están con las dos? ¿Te excita saber que Luis lo hace contigo y conmigo o acaso es que te gusta que compare? —¡Puta, golfa! —¡Plaf, plaf! —dos sonora

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