La puerta se abrió, ya estaba lista; no en realidad, lo que alcance a ponerme fue una camisa simple junto con un pantalón deportivo, seguía descalza por la impresión y Andrei aún continuaba con un semblante avergonzado en su perfil, era como ver a un niño pequeño que de pronto hizo una travesura, el verlo de nuevo me provocó retraimiento, con algo de tartamudeo conseguí invitarlo a pasar en lo que algo nerviosa escondía la ropa que me quité y la lanzaba en el cesto de ropa sucia, por su parte el joven cohibido tomó asiento en mi cama en lo que admiraba mi habitación tanto como yo lo hice en mi infancia con su cuarto, me senté junto a él y el silencio de nuevo envenenó el ambiente, pero esta vez podía sentir como mi corazón quería saltar de mi cuerpo con cada latido como si de pronto una bo

