Al llegar a mi casa me dispuse a descansar tanto como pude, pero en cuanto me recosté en mi cama una inundación de pensamientos de pronto cayó sobre mí como una cascada, aun había algo pendiente en mi vida y eso era lo que la cambió en primer lugar, el propósito que me di durante algún tiempo y dio a pie de variados cambios en mi vida se encontraba en mi escritorio a tan solo unos pasos de distancia, aun con la separata dividiendo la última sección del capítulo final, no necesitaba abrirlo para saber que dentro de aquella sección excluida que yo me negué a descubrir; estaba la dirección del autor que busque por un prolongado tiempo sin cesar, con la esperanza de que su vida (suponiendo que era un diario y no un libro) al igual de gris que la mía también pudiera encontrar el final feliz que

