El sentir una punzada en mi pie me hizo despertar de golpe, me senté con cuidado mirando a mí alrededor, el señor Hendriks ya no estaba, en su lugar había una bandeja con el desayuno, a un lado de ella un tulipán junto con una nota que decía “Que tengas un lindo día meine süße Sonne, reposa en la cama durante todo el día, por favor no vayas a trabajar.” ¡Aaah porque me dice! ¡“Mi dulce sol”! ¡No puede llamarme de esa manera! ¡Lo odio! No puedo concentrarme así…maldita sea. Después de escuchar unos golpes en la puerta vi a Damaris entrar a la habitación sonriendo con una bandeja en sus manos. -Hola Damaris, buenos días. –sonreí levantándome con cuidado y camine al closet sacando algo de ropa. – ¿Necesitas algo? –pregunté mirándola un poco confundida. – ¿El señor Hendriks te pidió que me v

